El “rebrote” de la pandemia que nunca se domó
El “rebrote” de la pandemia que nunca se domó
Por Aurelio Contreras
Moreno
Mientras casi todo el país ha vuelto a la actividad de
manera prácticamente normal, la amenaza de un fin de año nuevamente en reclusión
y de un escenario inmanejable de defunciones a causa de la pandemia por el
coronavirus SARS-Cov-2 se materializa conforme aumentan los casos de
infecciones.
El propio subsecretario de Prevención de la Salud y
encargado de la “estrategia” oficial –si es que se le puede llamar de esa forma-
para enfrentar la covid-19, Hugo López Gatell, tuvo que admitir hace unos días
que “hay signos tempranos de un rebrote”, los cuales se podrían reducir siempre
y cuando “se ejecuten los lineamientos de seguridad sanitaria” en los espacios
laborales y en el transporte público.
Incluso, el tristemente célebre “Doctor Muerte” reconoció
que al igual que al inicio de la pandemia, en México podría repetirse lo que
ocurre ahora en Europa, donde en países como Francia se ha registrado un
importante repunte en el número de contagios –más de 30 mil diarios- que
llevaron al gobierno de Emmanuel Macron a decretar el toque de queda en ocho de
sus ciudades más importantes, con el objetivo de evitar el desbordamiento de
sus hospitales.
Los números oficiales en México –por no hablar de las
estimaciones que se van al triple- no dejan lugar a dudas sobre la situación.
Tras el ajuste en el método para contabilizar contagios y fallecimientos
aplicado por la Secretaría de Salud a principios de este mes, las cifras se
dispararon –prueba de que la anterior metodología era por lo menos engañosa e
insuficiente- y en este momento se registran un total de 860 mil 714 personas
infectadas por SARS-CoV-2, de las cuales cinco mil 788 se reportaron solo este
martes 20 de octubre.

El número de muertos reconocido por las autoridades es de
86 mil 893. Una cifra pavorosa que, sin embargo, será todavía peor. Las
estimaciones de defunciones por la pandemia en México, entre confirmadas y
sospechosas, ya superan las cien mil, a las que de cualquier forma se espera
arribar en cifras oficiales para fines de año. En el estado de Veracruz se
reportan 36 mil 44 casos confirmados, así como cuatro mil 780 fallecimientos a
causa de esta enfermedad que algunos todavía insisten en calificar como
“inexistente”. Varios de ésos han sucumbido tras adquirirla.
Un desastre por donde se le quiera mirar que es
responsabilidad de las autoridades que tienen en sus manos la facultad de tomar
decisiones y gobernar con el ejemplo. Pero poco se puede esperar de quienes
desde un principio se negaron a adoptar medidas de prevención tan sencillas
como utilizar un cubrebocas, que andan besuqueándose en espacios públicos en
medio de la emergencia y que sus preocupaciones más trascendentes se limitan a
quién va a ganar la serie mundial del béisbol estadounidense, mientras
desfondan la ciencia y la tecnología que, paradójicamente, es de donde tendrá
que surgir el remedio que detenga la pandemia.
Pandemia que, por lo menos en México, jamás se “domó” y
que, en consecuencia, no está “rebrotando”. Nunca se ha ido.
Impuestos a internet y
telefonía móvil
Pero por si no bastase el desolador escenario de salud, al
régimen de la falsaria “cuarta transformación” se le hizo fácil aprobar nuevos
impuestos a los concesionarios de internet y telefonía móvil, lo que de
inmediato provocará un incremento en las tarifas a los usuarios.
Ahora habrá que pagar más por el internet que ocupamos
obligadamente para trabajar a distancia y para la educación de niños y jóvenes,
y por las plataformas de telefonía que sirven para llevar a cabo estas mismas
tareas en tiempos de confinamiento.
No tienen madre.