ELECCIONES MUNICIPALES 2025. XALAPA, LA OCLOCRACIA
El Regional Coatepec 28 de mayo de 2025
ELECCIONES MUNICIPALES 2025. XALAPA, LA OCLOCRACIA
“La corrupción desmoraliza y es lo peor que le puede
pasar a una sociedad”.
Adela
Cortina
Veracruz 2025, año de
elecciones, momento donde la vida política de las municipalidades enfrentan la
oportunidad de recomponer sus derivas, de fortalecer los triunfos o fracasos
obtenidos al fin de administraciones que, en muchos casos, son lejanas de
mayorías cada vez más indiferentes de los quehaceres públicos. Los gobiernos
“más cercanos” ahora resultan más distantes y poco reconocidos por sus
electores. La desesperanza respaldada por el” todos son iguales”, implica que
al final del día los grupos interesados en tener los poderes locales
simplemente establezcan sus campos de batalla en los solitarios parajes del
abandono social.
Los datos son durísimos, la
organización civil Data Cívica, de acuerdo con “votar entre balas” presenta que,
del 7 de noviembre del 2024 al 6 de mayo del 2025, se han registrado 12
víctimas de asesinato, número que se ha acrecentado en asesinados posterior a
esa fecha y los números sobre violencia no homicida, de afectados, también ha crecido de manera tal, que las
renuncias de candidatos a los diferentes cargos superan los 500 y las
solicitudes de protección de candidatos a la fecha son más de 110. En función
de lo anterior, preocupa la negación y abandono del gobierno estatal ante la
presencia sistemática de las evidencias negativas que este proceso lleva, como
sello ominoso de lo que vivimos.
Veracruz, a unos días de la
elección, es la muestra palpable de la descomposición política y ética de la
mayoría de las clases políticas nuevas y recicladas, presentando los peores
comportamientos, con lo que parecen cancelarse quehaceres que den oportunidad a
la discusión y a las propuestas que ciertamente se esperan y existen en diversos
sectores sociales, que han sido superados por el ruido de una cotidianeidad pública
hueca, vacía, inmediatista y violenta, atacando todo aquello que signifique
frentes distintos a sus intereses.
212 municipios elegirán a 1,054
cargos edilicios, 212 presidentes municipales, 212 sindicaturas y 630
regidurías. Se elegirán en medio de un clima de violencia, de miedo, que en la
“normalidad” de las elecciones locales, ahora se han significado más que nunca
por su descarado tufo delincuencial. La pelea sin sustancia política ni
propuesta, la desvergüenza clientelar como norma, las traiciones de posiciones
cínicamente justificadas por la obligación de representar al pueblo, las cajas
huecas de membretes partidarios. Los peor es que, todos los que sin duda lo ven,
no les interesa que el estado y los municipios se estén cayendo a pedazos.
Los gobiernos que se van, de
todos los colores, en amplio número, asumen que es como siempre, un año más de
Hidalgo. De los 212 municipios, en su mayoría de Morena y aliados, algunos con
más de una gestión, han dejado claro que eso de gobernar no les va bien, y han
mostrado las incompetencias mayores, nombrándose como referentes de una
transformación que no existe, envueltos en la soberbia que prometieron erradicar,
realizando las peores prácticas administrativas, ineficientes, opacas, faltos
de toda transparencia y llenas de corrupción.
Xalapa, la capital del estado es
una muestra viva de lo anteriormente dicho, pero puede ser cualquier otro de
los bastiones del oficialismo, Coatzacoalcos, Coatepec o Poza Rica por ejemplo,
pero por espacio mencionemos a Xalapa como una de las joyas de la corona y
porque precisamente se debate la continuidad de la “transformación por tercera
ocasión consecutiva de un proyecto que a todas luces ha dejado claro el arribo
de un morenismo referente oclocrático por excelencia.
Sin cortapisas, al paso del
tiempo mostraron no solo la ignorancia escondida en los discursos, sino la
verdadera cara de personas que llegaban al grito ruin de un pasado que claramente
no se ha ido, sino que solo se cambió de color. “A mí pónganme donde hay” dicen
los cínicos, que han perdido ocho años de apuesta social esperanzada para
construir un mejor municipio y una mejor ciudad.
Sin proyectos estratégicos, sin
planeación, sin voluntad de convocatoria a la incorporación de opiniones
alternativas, niegan que gobernar requiere mucho pero mucho más que
subordinación ofensiva a la cómplice idea de que son distintos y que la
disciplina al rito transformador no alcanza para ser distintos, ni eficiente,
ni mejores, ni a dar los resultados que se requieren ante los problemas que
agobian.
Van, dicen, por el tercer
periodo, enmarcados en el terror de los abandonos para la atención de problemas
estructurales de la capital, como el agua, la movilidad, el incentivo
económico, el desarrollo en salud o educación, en seguridad o protección civil.
Van por la continuidad de una evidente y sucia gestión, donde la apuesta es que
la corrupción existente desmoraliza a todos, donde la realidad de los hechos muestra
su ambición y descaro sin tener, hasta ahora, cobro alguno. Los hechos están
allí, calles sin necesidad de rehabilitarse y en perjuicio de verdaderos y
urgentes requerimientos, rompiendo pavimentos buenos, allí Murillo Vidal como
cereza, son muestras de una impunidad que los solazan sonrientes porque al
final, la obra comprometida en este año se acordó en el 24 y no se le movió una
coma, dirigiéndose desde la Secretaria de Gobierno, todos contentos y a votar
por la continuidad.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA
QUETA
Escalofriante
la “magnanimidad” del impresentable y vulgar senador. Ominosos sucesos de los
tiempos actuales.
X: @mquim1962