Entre ocurrencias
Entre ocurrencias
Pedro Peñaloza
“Nada hay más terrible que una ignorancia activa”.
Goethe
El gobierno de López Obrador está metido en un
túnel y está intentando desesperadamente encontrar vías de escape. La crisis
múltiple que vive el país tiene en la esfera sanitaria su expresión más grave y
visible. Por supuesto, las otras dos aristas de esta situación, la económica y
las violencias expansivas, viven momentos extremadamente delicados.
Su plan se desmorona. Recordemos que se había
anunciado para el 31 de enero la inmunización de un millón 100 miembros del
personal médico. Hasta ahora, sólo se ha aplicado la dosis a 662 mil 217, es
decir, al 60 por ciento del total prometido, incluyendo a personal no médico,
como son los “servidores de la nación”, una especie de comisarios
político/electorales del gobierno. Se dice que se cumplirá la meta entre el 10
y 15 de febrero. Veremos.
El panorama optimista de la administración federal
cayó cuando las empresas farmacéuticas reconocieron que no podrían cumplir la demanda.
El contexto internacional mostró con claridad que la vacuna es una mercancía y
que la adquieren quienes poseen capital suficiente, ubicación hegemónica y
estratégica en la globalidad capitalista. El regateo ha subido de tono y las
posibilidades reales del cumplimiento de los contratos con México, un país
periférico, siguen en el campo de las promesas.

Ahora, irónicamente, el gobierno depende de la
vacuna rusa Sputnik V, la cual no estaba en el portafolio inicial y que incluso
había sido desacreditada por el López-Gatell. Una conversación telefónica entre
AMLO y Putin permitió el anuncio de un envío masivo a México, sin aprobación
local; y el subsecretario tuvo que modificar rápidamente su discurso, es más,
presionó a la Cofepris para que diera el visto bueno en tiempo récord. En un
sólo un día se aprobó después de que la revista inglesa The Lancet,
en la madrugada del pasado martes, publicara los resultados.
En este marco, de pasos erráticos y poses
abstractas, el gobierno mexicano dio a conocer un sitio para que se registraran
los llamados “adultos mayores” para su vacunación. Y el resultado fue un
desastre. La página se “saturó” casi inmediatamente. No era para menos, el
número de ese grupo poblacional asciende a casi 16 millones. No se planteó ninguna
metodología que le diera orden al registro. Patético ridículo
Claro, como la clase política dominante es
infalible, no admitió su error y López-Gatell se aventó la puntada de decir que
se “saturó” porque ingresaron ¡70 mil por segundo!, o sea, en 4 minutos se
podían registrar ¡16 millones! Así se las gastan éstos próceres. Y mientras,
los muertos no paran.
pedropenaloza@yahoo.com/Twitter: @pedro_penaloz