Eric, otra raya al tigre
Eric, otra raya al tigre
Por Edgar Hernández*
A la
denuncia de la magistrada Sofía Martínez Huerta, Presidenta del Tribunal
Superior de Justicia, de amenazas y exigencia de renuncia de parte del
Secretario de Gobierno, Eric Cisneros, quien de hecho es quien gobierna
Veracruz, se suma una larga lista de agresiones y persecución a quienes no
comulgan con Morena y su Carta Transformación.
Periodistas,
alcaldes, representantes de partidos políticos, diputados opositores,
servidores públicos incómodos y las propias tribus de Morena han sufrido los
atropellos de este funcionario que pareciera trae la consigna de AMLO de acabar
con Veracruz a la brevedad posible.
Y lo
está logrando.
En
desaforado afán por construir su circunstancia para lo que ya se ve venir en lo
futuro inmediato, la salida de Cuitláhuac García, y ungirse como gobernador, destruye
todo lo que ve a su paso, bueno o malo y atiende consignas de su patrona Rocio
Nahle con quien se entiende en el tema de los negocios y el arrebato político.
Como
chivo en cristalería Eric Cisneros no mide género ni circunstancia.
Atropella
y se le va encima a cualquiera que no piense como él, olvidando que su chamba no
es pensar, solo instrumentar consignas.
Ayer
el voluminoso funcionario le echó encima su camioneta blindada a las mujeres de
los Colectivos que le exigían diálogo en Ixtaczoquitlán y anteayer insultó al
dirigente nacional del PRD, Jesús Zambrano por atreverse a denunciar las
amenazan a ediles “a quienes les advierte auditorías y aplica agresiones
policiacas de la SSP por no plegarse al mandato de Morena”.

“Se
ve que Zambrano no conoce Veracruz”, le espetó Cisneros como si la geografía
veracruzana le fuera propia… es más, como si el agresor fuera veracruzano.
Este
amigo, considerado el troglodita de la
política, no sabe de institucionalidad, de diálogo, menos de negociaciones
políticas. Es un convencido que la mano de hierro es la fórmula.
Ejemplos
sobran:
Semanas
atrás amenazó Bertha Malpica, directora del periódico “El Dictamen”. Antes sumó
fechorías al confrontarse con la iglesia. Y muy presente se tienen sus abusos
de poder ante pobladores del sur del estado al pretender instalar basureros al
aire libre por sus huevos, sin respetar el medio ambiente, ni la inconformidad
popular, solo hacer negocios.
Eric
Cisneros ha hecho del poder un placer personal.
Pone
e impone personal de alta jerarquía –solo mujeres dóciles y atractivas
dispuestas a integrarse a su harem- en las más importantes responsabilidades de
la administración pública estatal sin descuidar el bisne.
Presidentes
municipales han hecho público que pide “moches” a cada entrega de
participaciones federales y la burocracia misma –la de la propia Secretaría de
Gobierno- se queja de que solo se les entrega una parte de su salario, ya que
la otra entra directamente al bolsillo de este personaje de singular figura.
A
este no veracruzano siempre se le recordará como el mejor ejemplo de lo que no
se debe hacer en política.
Traído
de Baja California, de donde nunca debió haber salido, solo ha servido para
llenar de enojo más que a la clase política y a todo un pueblo que fincó sus
esperanzas en el Peje, quien nos dejó a su “Juanito” y su cuidador, Eric.
Cisneros
será recordado cuando la alternancia tome carta de naturalización en las
próximas elecciones y la ciudadanía corrija errores históricos que dieron pie a
abusos como el que en el día a día presenciamos en Veracruz.
Tiempo
al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo