ESE MI ESPACIO DONDE LEO Y ESCRIBO
El Regional Coatepec 24 de julio de 2025
ESE MI ESPACIO DONDE LEO Y ESCRIBO
René Sánchez García
En este preciso momento estoy sentado
en mi mesa de trabajo, mismo que considero como una especie
de espacio íntimo. Es sólo aquí donde puedo realizar mi labor diaria de leer,
escribir y pensar adecuadamente. Aquí hay siempre absoluto silencio, salvo cuando
por necesidad requiero del sonido de la música. Miro al frente y contemplo un
estante de madera lleno de revistas. Están ahí, más de 200 números de Nexos, así como unos 100 ejemplares del
suplemento cultural La Jornada Semanal.
Otros pocos de Vuelta, que dirigió
Octavio Paz. Arriba de dicho librero sobresale un globo terráqueo, que me ubica
en todo momento. Igual un Quijote de la Mancha (símbolo de los que se dicen ser
escritores) en papel maché, que un buen amigo me obsequió hace algunos años.
Finalmente, dos pinturas originales de mi gran amigo, fotógrafo y pintor
coatepecano Héctor Morales, más conocido como “Tío Cabe”.
A mi derecha, un largo
librero con cientos y cientos de fotocopias que datan de cuando cursé mis estudios
en Antropología Social y la Maestría en Educación (1982-1992). Todos estos
están en espera de ser ordenados y encuadernados, tal y como se los prometí
desde aquellas lejanas fechas. Si alguien se atreve a revisarlos se dará cuenta
de inmediato de que fueron trabajados, debido a los subrayados y anotaciones.
Arriba de dicho mueble están un Atlante de piedra y varios emblemas de mis
queridos Pumas de la Universidad, mi
equipo preferido del fútbol nacional. En la parte de abajo resguardo infinidad
de discos de acetato, de cantantes como Raphael, Camilo Sexto, Mocedades, sin
faltar los boleros románticos interpretados por Agustín Lara y Marco Antonio
Muñiz. Se me pasaba comentarles que en los anaqueles de ambos están las
colecciones (incompletas) de los libros que en los años setentas y ochentas
editara la SEP: Sep-Setentas y Lecturas Mexicanas, así como otros
libros varios que no recuerdo en este preciso instante.
A mi izquierda, otros dos
altos y largos libreros, fabricados en madera de pino. Allí, en el primero,
están todos mis libros de consulta, diccionarios, enciclopedias y videos, donde
el tema central es la Educación y la Pedagogía. La más utilizada, leída y
trabajada es la Enciclopedia
Internacional de las Ciencias Sociales (Editorial Aguilar) en 11 gruesos
volúmenes, cuyas temáticas me auxiliaron durante mis 30 años de docencia en el
bachillerato estatal y en mis clases en la Facultad de Antropología (UV). En el
segundo librero deben estar allí colocados cerca de 500 libros que abarcan los
saberes de: Sociología, Historia, Filosofía, Arte, Cine, Teatro, etc. En medio
de ellos se encuentra un equipo modular, una televisión a color, una video
grabadora, así como mi vieja máquina de escribir que me acompaño desde 1972 a
2004, fecha última cuando pude adquirir mi primera computadora de mesa y luego
una lap portátil, allá por 2012.
En una de las paredes de
mi estudio sobresalen varias fotografías de mis hijos: Gabriela Magali y René
Amaury, así como de mi esposa Margarita, y unas cuantas mías. Pero confieso que
lo que afea son los varios kilos de periódicos viejos y amarillentos que están
allí depositados. La verdad no sé si tirarlos a la basura o revisarlos para
recortar algunas cuestiones importantes. En el pasillo que va de la puerta de
entrada de mi santuario de leer y escribir a mi mesa de trabajo hay 5 cajas de
cartón llenas de libros que no han podido encontrar acomodo. Igual 4 sillas de
madera con más y más libros que desde hace algunos años he venido adquiriendo
sobre un tema en particular que ahora es mi pasión. En el techo se notan
algunas telarañas e infinidad de esos insectos llamados “pececitos plateados”,
como muestra de adorno adicional.
En el año de 2004 me
jubilé después de 33 años de trabajo directivo y docente. En el mes de febrero
de dicho año me propuse olvidarme por completo de todo aquello que tenía que
ver con la lectura y escritura de la Educación y la Antropología. Esta promesa
cumplida me ha permitido abocarme ahora a la literatura y sus autores. Ahora mi
nueva felicidad es leer a Jorge Luis Borges, Monterroso, Vargas Llosa, José
Emilio Pacheco, Poniatowska, Rulfo, Cortázar, Rosario Castellanos, Revueltas,
Elena Garro, Mario Benedetti, Sabines, Umberto Eco, B. Traven, Octavio Paz,
Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, etc. Mi interés está ahora centrado en los
géneros del cuento, la literatura mexicana y latinoamericana, y en todo aquello
que tiene que ver con el estudio y la crítica del boom, más conocido como
realismo mágico.
Al dejar la vieja
aventura de transmitir y construir saberes del conocimiento humanístico a mis
alumnos en sus respectivas aulas, pude con mayor libertad seguir escribiendo
para algunos medios de información; la asistencia a cursos de elaboración de
cuentos cortos y aprender lo más esencial del arte de la fotografía, mismas que
han sido mi constante actual. Sin dejar de omitir mi asistencia a círculos de
lectura sabatinos. Veo mi espacio para leer y escribir hecho todo un caos, pero
me reconforta el hecho de saber que precisamente que admitir en mi persona el
caos, es el inicio de un futuro orden no subordinado, de plena libertad para
crear, o mínimo para seguir soñando a diario con temas nuevos que me salven de
una desastrosa rutina mental, a lo que temo tanto.