FAN FEST: CUANDO LA PASIÓN SE DESBORDA

FILOSOFIA PARA HORIZONTAL
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Martes 30 de junio. México vence 2-0 a Ecuador y consiguió su cuarta victoria en la Copa del Mundo. Noventa minutos de partido, más nueve de compensación bastaron para confirmar el triunfo de la selección. El marcador quedó resuelto desde el primer tiempo. México lo dio todo por el balón, con los pies, el pecho y la cabeza. El resto del partido continuó dándole batalla a Ecuador. 

Para los mexicanos, esto significó nuevamente una dosis de esperanza. Se confirma algo que ya antes había mencionado: en el fútbol hay pasión. Pero tengo que retractarme de lo que escribí en notas pasadas. Este Mundial sí se lo han apropiado los mexicanos. 

Los elevados precios para ingresar al Estadio Azteca fueron motivo de críticas durante estos meses. Sin embargo, para muchos no representaron un obstáculo. Lo más impactante e incluso inquietante es la forma en que esta pasión se vive fuera del Estadio.

El Fan Fest se ha convertido en un estadio sin gradas. No porque la gente esté jugando fútbol, sino porque miles se reúnen en las calles para mirar una gran pantalla. Lo más impactante sucede después del partido: la gran celebración.

Pareciera que México hubiera ganado el Mundial cuatro veces. El público se ha enloquecido en las calles del país. Todos disfrutan la alegría de la selección mexicana, unidos por la euforia.

¿Y si sí? 

Es una pregunta que ronda como tendencia: “¿Y si México sí gana el Mundial?”. Aunque es una esperanza en la que somos felices porque México, por primera vez en la historia, sería ganador de la Copa del mundo. Esta misma ilusión también amenaza con volverse una distopía. ¿Qué pasaría si México llegara a ganar? ¿Cómo reaccionaría el país?” 

Con base en la experiencia de los últimos acontecimientos, se ha visto un incremento en la euforia por las victorias de cada partido. El triunfo de México contra Ecuador reunió a 1.4 millones de personas en el Ángel de la Independencia en la Ciudad de México, algo impactante, pero con un desenlace trágico: la muerte de 4 personas por asfixia.

La euforia es demasiada y la connotación de este adjetivo no es positiva, eso significa que rebasa la medida, alimentada por el alcohol y el mimetismo de las multitudes que trae consigo un comportamiento desenfrenado. Resulta irónico que los propios comerciales de cerveza adviertan: “Evita el exceso”.

La pérdida de control podría volver a verse si México llegara a ganar contra Inglaterra. Si la euforia ha crecido con cada triunfo, el país se desbordaría en una sola noche. La pregunta ya no es solo si México puede ganar el Mundial. La pregunta es qué ocurrirá en las calles si continúa ganando. Porque la pasión, cuando pierde la medida, puede confundirse con la locura.