Ciudad de México 20 agosto 2026.- Por primera vez en décadas puede escucharse la voz hablada de Fanny Anitúa (Durango, 1887-Ciudad de México, 1968), la primera contralto mexicana que grabó discos.
La contralto es la más grave y escasa de las voces femeninas en la ópera, de timbre oscuro y graves poderosos, tan rara que sus papeles suelen recaer en mezzosopranos, y en el caso de la célebre duranguense su voz abarcaba más de tres octavas.
Dos entrevistas de 1956 que le hizo Álvaro Gálvez y Fuentes, El Bachiller, para la XEW, resguardadas en la Fonoteca Nacional, fueron recuperadas por el investigador y locutor Erick Zermeño para un homenaje que reúne, por primera vez de manera casi completa, su discografía.
En ellas, la cantante relata cómo conoció a Porfirio Díaz y obtuvo la beca que la llevó a Roma, a la academia de canto de Aristide Franceschetti, con una ayuda mensual de 200 pesos que se interrumpió con el estallido de la Revolución Mexicana.
Se despidió de México con una función en el desaparecido Teatro Arbeu de la capital en abril de 1907 y partió a Europa, acompañada por su madre, Josefa “Chepa” Yáñez Medrano.
“Todo esto estaba en los libros, pero sólo lo habíamos leído, sin tanto detalle”, dice Zermeño, creador del pódcast ¡Viva la ópera!, a través del cual se transmitirá el homenaje.
Las cintas también permiten aclarar, en propia voz de Anitúa, un episodio repetido durante décadas. Se decía que había cantado El barbero de Sevilla de Gioachino Rossini junto al legendario Enrico Caruso, pero ella precisa ahí que lo que interpretaron juntos fue Carmen, de Georges Bizet, en una gira por Sao Paulo, Brasil, en 1917.
“Es un error garrafal que se ha arrastrado por años. No cantaron El barbero porque además nunca fue repertorio de Caruso”, subraya Zermeño.
Los registros de la gira del tenor por Sudamérica en 1917 confirman que Carmen figuraba entre las óperas que ofreció en Brasil.
Una estrella mundial
Como dato que calibra su peso en la escena internacional, Anitúa figura como la única mexicana en las audiciones que realizara Thomas Alva Edison en Europa, en 1912 y 1913, en busca de talento para su compañía discográfica.
Esos registros en cilindros de cera fueron rescatados y digitalizados por el productor estadounidense Ward Marston. En su sitio, refiere que se grabaron más de 300 cilindros de algunos de los mejores cantantes en activo en Europa.
La voz de Anitúa se escucha con el aria O mio Fernando de La favorita, de Gaetano Donizetti. El presentador anuncia: “Trial by Miss Fanny Anitúa”, que dura menos de dos minutos, debido a la limitada capacidad del soporte.
“En las pruebas se llamaba a los cantantes emergentes y consagrados de aquella época, quien ya había cantado en La Scala (de Milán), quien ya tenía una carrera con debuts importantes”, explica Zermeño, quien aclara que no recibió estas grabaciones directamente de Marston, pero quiso recordar al público en México la existencia del material.
De acuerdo con los archivos históricos del teatro milanés, Anitúa debuta como Erda en Sigfrido de Richard Wagner el 17 de diciembre de 1910.
“Era muy jovencita: debuta en La Scala en 1910; dos años después ya estaba grabando. Eso es una gran hazaña para cualquier cantante de la época”, destaca Zermeño.
La contralto mexicana mantuvo un prolongado vínculo con La Scala.
Al reseñar su debut del 16 de noviembre de 1928 en el Carnegie Hall, donde cantó a Georg Friedrich Händel, y arias de La Gioconda y Carmen, y canciones populares mexicanas, entre ellas Estrellita, de Manuel M. Ponce, The New York Times la describe como “figura destacada en Orfeo y Eurídice”, la ópera de Willibald Gluck, en la temporada anterior en Milán bajo la batuta de Arturo Toscanini, y, se decía, “camino de otra temporada”.
Fue, de hecho, el rol protagónico de Orfeo el de su debut en Roma en 1909, y lo convirtió en uno de sus caballos de batalla, al que volvió una y otra vez a lo largo de su carrera, incluidas varias temporadas en La Scala.
El interés de Zermeño por Anitúa nació desde que comenzó a estudiar canto en 1994. Su investigación derivo en un maratón de 14 episodios de su pódcast con una duración total de casi cinco horas, disponible en YouTube y Spotify.
El productor y locutor se encargó de ordenar por estilos musicales, y no de manera cronológica, la mayor parte de la discografía de la contralto, llamada “La Alondra Duranguense”, quien grabó con el sello Columbia alrededor de una década.
Comienza en 1911 con la grabación acústica, en Milán, del aria Che farò senza Euridice, de Orfeo, pasando por el bel canto, Giuseppe Verdi, el repertorio francés, las canciones mexicanas y el Himno Nacional para, dice, facilitar su comprensión.
Discografía completa
Ésta es la primera vez que se estructura la discografía completa y corregida de Anitúa, de 1911 a 1922, asegura Zermeño.
Además, se enmendaron errores técnicos del pasado.
Mediante restauración profesional e Inteligencia Artificial, Zermeño ajustó la velocidad y el tono de la canción Ya soy feliz, por ejemplo, que originalmente estaba muy acelerada.
Entre las grabaciones, el investigador localizó en la Fonoteca dos piezas ausentes de las recopilaciones previas del coleccionista Armando Pous, las habaneras La tapatía y La hamaca, grabadas en Milán en 1914. Una llegó tan dañada que debió restaurarla con herramientas digitales.
Buena parte de las grabaciones reunidas proviene del acervo de Pous, fallecido en 2025, cuya recopilación sirvió de base al trabajo que Zermeño amplió y corrigió.
Sólo quedan pendientes y perdidas dos canciones mexicanas, Tú y yo y Crepúsculo, las cuales rastreó sin éxito a la Universidad de Santa Bárbara en California, poseedora de una base de datos de los discos de 78 rpm de compañías discográficas estadounidenses.
Tampoco ha logrado localizar la película Yolanda o Toast to Love, de 1942, dirigida por Dudley Murphy, ni en archivos en Estados Unidos ni México. Según Zermeño, esta cinta sería el único registro en cine de la cantante, donde se interpreta a sí misma y aparece cantando.
Según el Diccionario de directores del cine mexicano, el realizador estadounidense se encargó de terminar la película filmada en México que rodó en principio el productor asociado Manuel Reachi. Pero el crédito de Murphy, quien trabajó con Fernand Léger en el cortometraje Ballet mecánique, no aparece en el filme ni se adjudica la dirección a nadie.
El homenaje corrige, además, otros datos repetidos por años. La Carmen completa que grabó no es de 1922 sino de 1919, y la Missa Solemnis de Ludwig van Beethoven que cantó en Roma no la dirigió Toscanini, como se decía. Este material de 1956 conserva, también, el único registro conocido de la voz hablada de Marta Ornelas, soprano veracruzana, alumna de Anitúa y esposa del tenor Plácido Domingo.
Más allá de la discografía, el homenaje preparado por Zermeño reivindica el papel de la duranguense como empresaria y fundadora de instituciones, entre ellas la asociación civil Ópera Nacional, dedicada a impulsar la actividad operística en el País, y la Academia de la Ópera de Bellas Artes.
Su archivo personal, en cambio, se dio por perdido, luego de que su nieta mayor lo entregara al Gobierno de Durango en 1987 por el centenario de su nacimiento.








