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Agencia Reforma

Ciudad de México 9 abril 2026.- En el centro del escenario de la Sala Nezahualcóyotl, en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, el aro de luminarias desciende con precisión mecánica. La modernización del sistema de iluminación escénica es en gran medida el detonante de la rehabilitación en marcha.

 Se trata de una intervención al espacio en su 50 aniversario, conservando intactos el diseño original y su reconocida acústica.

 La transformación ocurrirá, más bien, en lo que el público no ve: la infraestructura y los servicios indispensables para cada concierto.

 Las obras, que, en una segunda etapa, hoy mantienen cerrada a la Sala, se extenderán hasta agosto y ameritan una inversión de 153 millones de pesos aportados por el Patronato Universitario de la UNAM, presidido por Mario Luis Fuentes.

 Serán intervenidos mil 250 metros cuadrados, el equivalente al 40 por ciento del total de la Neza, de acuerdo con la Dirección de Obras y Conservación de la Máxima Casa de Estudios.

 La reapertura ocurrirá en la primera quincena de septiembre, según prevé la escritora Rosa Beltrán, titular de la Coordinación de Difusión Cultural, Cultura UNAM. A tiempo para conmemorar los 475 años de la fundación de la UNAM.

 Para el público, la mejora comenzará desde el acceso mismo a la Sala con la colocación de un barandal en la escalinata principal para mejorar la seguridad y movilidad.

 Sin embargo, la intervención más profunda sucede en las áreas de trabajo artístico, fuera de la vista del espectador; salas de ensayo y espacios técnicos serán actualizados para responder necesidades que, hace medio siglo, no se atendían.

 Hoy la Neza no alberga a una sola orquesta, sino tres: la OFUNAM, la Juvenil Universitaria Eduardo Mata y la Sinfónica de Minería.

 “La convivencia, coexistencia y trabajo de tres orquestas no es cosa fácil con la infraestructura que se tenía”, reconoce en un recorrido ofrecido a REFORMA Gonzalo Guerrero, Director de Obras y Conservación.

 Contempla la mejora de la sala de ensayos, camerinos, iluminación escénica, sistemas de aire acondicionado y sanitarios, así como la ampliación del edificio de orquestas, anexo a la sala principal.

 La zona de camerinos luce por ahora “desnuda” al haber sido retirados los plafones, lambrines, pisos e iluminación, y desmontados los sanitarios.

 Apenas dos semanas atrás tuvieron lugar los últimos conciertos en la sala que permanecerá cerrada hasta agosto. Eso habla de la complejidad de esta intervención.

 En toda el área de camerinos se colocarán forros acústicos para impedir que el ruido ambiental ingrese.

 “En los intermedios (de los conciertos) siempre hay mucho ruido, entonces se tenía que silenciar. Todo va a tener recubrimientos acústicos tanto al interior como al exterior”, explica, por su parte, Fernando Tepichin, responsable de Proyectos de la misma Dirección.

 Con el debido tratamiento acústico, un amplio camerino será habilitado para ensayos donde podrán “calentar” cantantes y músicos sin afectar el trabajo en los camerinos individuales ni la Sala.

 El área de ensayos del sótano, aunque siempre ha tenido capacidad para una orquesta sinfónica en sus 220 metros cuadrados, no contaba con las condiciones acústicas ideales para poder usarla al mismo tiempo que la principal.

 Su aislamiento probó su efectividad, ya que el ruido por los trabajos, en marcha desde octubre, en plena temporada de conciertos, no se metió a la Sala.

 Dispondrá además de un área de acústica variable con paneles ajustables según los requerimientos de las obras y las distintas configuraciones de las orquestas.

 “La acústica a la que vamos a llegar aquí es la misma que se tiene en la Sala Neza”, resalta Tepichin, quien refiere el apoyo brindado por el arquitecto Eduardo Saad, considerado como el pionero en el área en México y participante del proyecto original.

 Detrás de todo, hay una intervención de gran escala: 20 kilómetros de cableado renovado, sustitución de 150 luminarias por tecnología LED para reducir hasta en 50 por ciento el consumo energético y el calor en el escenario.

 A esto se añade la rehabilitación del sistema de aire acondicionado y la adición de filtros ultravioleta para la desinfección de las áreas. Una lección dejada por el Covid-19.

 Además del mantenimiento de 48 puertas, duelas del escenario, elevadores, esclusas laterales, fijación de barandales, iluminación de cortesía y demás estructuras de uso intensivo como el montacargas.

 Habrá mejores condiciones de uso en los sanitarios con un 15 por ciento más de inodoros.

 Hay 25 frentes abiertos con la participación de 12 empresas. Un 40 por ciento de las contrataciones fue por licitaciones públicas, un 30 por ciento de invitaciones restringidas y el resto como adjudicaciones directas, según Mario Alberto Ugalde, director de Conservación.

 El fin es mantener intacto el “nido acústico” pero actualizar todo lo demás para un óptimo funcionamiento de la “joya de la corona” de Cultura UNAM.

Crece edificio de orquestas

 La Sala Neza está conformada por dos edificios.

 Anexo a la sala de conciertos, opera el edificio de orquestas, también sujeto a una intervención para eficientar los espacios.

 Por principio de cuentas, contará con nuevo espacio destinado al acervo que ocupará el 30 por ciento del primer nivel.

 Los salones de ensayo y camerinos, ubicados en el segundo y tercer nivel, serán acondicionados acústicamente para ser usados de manera simultánea, detalla Tepichin, mientras que el área de oficinas se mudará al nuevo cuarto nivel, con el que se añadirán 400 metros cuadrados a los actuales mil 75 metros cuadrados del inmueble.

 “Se hizo la revisión estructural, el dictamen que se debe hacer por normatividad para poder confirmar que es viable el incremento de nivel. La imagen es concordante con esta imagen de lámina corte. Se sometieron al comité de análisis para ser aprobadas”, agrega.

 Se incorporará además una doble puerta en uno de los niveles para poder “dar el brinco” de la Sala al edificio anexo.

Una intervención por etapas

 La emblemática Sala Neza, inaugurada el 30 de diciembre de 1976, es objeto de una intervención escalonada, que inició en agosto de 2025 y que culminará incluso más allá que el próximo agosto: en marzo de 2027.

 Primera etapa: Comenzó en octubre pasado con la renovación de la sala de ensayos del sótano. Reporta un avance del 95 por ciento.

 Segunda etapa: De abril hasta agosto, con la intervención de camerinos, sala de ensayos subterránea, actualización de iluminación escénica, rehabilitación del aire acondicionado, servicios generales en vestíbulo.

 Tercera etapa: De septiembre a diciembre, con ajustes menores en la Neza como pulido de pisos, cableado e iluminación en zonas específicas, sin interferir con la actividad artística. Además, de enero a marzo de 2027 se sustituirán elevadores y se harán trabajos en el edificio de orquestas.

¿Y la nueva batuta de la OFUNAM?

 El proceso de selección del nuevo director o directora titular de la OFUNAM se encuentra en las últimas etapas.

 Será elegido de una terna, cuya integración tomó en cuenta la opinión de la orquesta, aunque la decisión recae en el Rector Leonardo Lomelí.

 “Ya estamos próximos a anunciar quién será la persona”, comentó a REFORMA José Julio Díaz Infante, titular de Música UNAM, aunque sin comprometer una fecha.

 La nueva batuta iniciará funciones en 2027 para un periodo inicial de 3 años.

 Por lo pronto, el resto de 2026, Sylvain Gasançon continuará al frente de la agrupación.