INCERTIDUMBRE Y COVID-19
Por Uriel Flores Aguayo
Rumbo a los cinco meses de confinamiento parcial
estamos igual o peor que cuando dieron inicio las medidas de mitigación de la
epidemia. A estas alturas los resultados se asemejan mucho a una catástrofe
humanitaria en contagios y muertes. La deliberación sobre esta crisis,
indispensable, no debe girar en torno a responsabilidades individuales. Hay que
hablar del conjunto de instituciones y la sociedad en su conjunto. Habrá
autoridades que lo hicieron mal y ciudadanos en concreto que no han actuado con
responsabilidad. Pedir la renuncia de López Gatell, abre una zona errónea y de
confusión; es perder el tiempo. En estos momentos seguimos en la crisis,
fuerte, ya podríamos hacer algunos balances parciales e ir ajustando las
políticas y programas con que se ha enfrentado la epidemia. Es obligado, en
términos de urgencia, seguir concentrados en lo fundamental: detener los
contagios y los fallecimientos.
Al fortalecimiento de las capacidades
hospitalarias y médicas de nuestro país, vital, hay que agregar con visión y
compromiso la atención de la realidad económica. Sin apoyo a los pequeños y
medianos negocios, a los trabajadores y a los informales el panorama es
trágico. No es ético ni legítimo esconder la cabeza, simular que no pasa nada y
dejar hacer y pasar. Ya ahora el cuadro de la realidad es sombrío, con millones
de desempleados y condiciones de extrema precariedad. Si hay dinero público
suficiente, debe ocuparse inmediatamente en la reactivación económica y apoyo
directo a las familias que lo necesiten; si no hubiera ese dinero, hay que
acudir a los créditos internacionales. El caso es que salgamos del abismo lo
más pronto posible y en mejores condiciones. Sin ese apoyo, además de sufrir
hambre y carencias varias, es imposible que la población se quede en su casa.
Vivimos un círculo vicioso: se les pide quedarse en casa, pero no se les apoya;
como tienen que salir lo más probable es que se contagien. Son esos factores
los que han determinado una larga e incierta cadena de contagios. El hartazgo
social junto a las necesidades económicas hace muy difícil que se cumplan las
indicaciones de salud.

Dejando a un lado la parte Federal, ambigua y
limitada, hay que pasar a hablar de los niveles municipales y Estatales. A la
vista es realmente poco lo que han hecho esas autoridades en general. Sus
fallas y omisiones han contribuido mucho a consolidar un cuadro de crisis que
se ha vuelto infinita. Apoyos mínimos o nulos en dinero y alimentos a la
población, dejándola a su suerte; deficiente capacidad hospitalaria y descuido
con el personal médico; dictado en papel de ciertas medidas que luego no se
seguían y tampoco se aplican; abandonó hasta en lo mínimo de orden en lugares
de concentración masiva; cierres sin sustento de circulación en algunas calles;
mensajes ambiguos y dispersos. Se notan poco las autoridades, al menos las que
deberían ser indispensables en estos momentos. Hablo de los Cabildos y del
Estado. Todavía a estas alturas dan muestras de desinterés o
desconocimiento.
Sin una política de Estado, de gran visión y con
suficiente presupuesto, gran parte de la población ha puesto de su parte para
contener al covid-19; otro tanto no ha podido hacerlo aunque quisiera y, de
plano, hay algunos grupos y sectores que han actuado en forma irresponsable.
Sin medidas coactivas efectivas muchos lo han tomado a su criterio, que resultó
pequeño. En sana la libertad en un contexto de responsabilidad social. No puede
haber libertad para infectar con un virus mortal. La crisis de salud nos ha
desnudado como sociedad y como instituciones. Lo que se ve es lo que somos: esa
es nuestra clase política y ese nuestro nivel de CIUDADANIA. Es de obviedad,
pero vale la pena referir el grandísimo esfuerzo, heroico, del personal médico,
la labor de muchos servidores públicos y la generosidad de bastantes ciudadanos
(as) que apoyan con equipos a los hospitales y comida a la gente más
necesitada. Esto va para largo. La paciencia y la solidaridad son los pilares
de nuestra sobre vivencia. Salir vivos de ésta crisis ya será un triunfo. Lo
demás, la recuperación, será la otra gran tarea.
Recadito: cuando ves o escuchas a varias autoridades,
dudas si prefieres mejor al Coronavirus.