Johan Cruyff, El hombre que comandó a La Naranja Mecánica

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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 24 marzo 2026.- A 10 años de la muerte de Johan Cruyff, su legado sigue tan vigente como cuando brilló con la Selección de Países Bajos en Alemania 74.

Han pasado casi 52 años de la revolución que significó la exhibición más espectacular de un sistema futbolístico bautizado como “Futbol Total”, el cual sentó las bases del juego moderno: todos los jugadores participan sin posiciones fijas -a excepción del portero-; es decir, todos atacan y todos defienden.

Johan Cruyff fue la figura más visible de aquel esquema táctico construido por el técnico Rinus Michels, quien llevó a Países Bajos a su primera Final en la Copa del Mundo de Alemania 1974, donde se quedó cerca de vencer a la Alemania de Franz Beckenbauer.

Aquel sistema, basado en rápidos movimientos y triangulaciones que sorprendieron a rivales acostumbrados a un estilo más lento, tuvo sus orígenes en el Ajax de la Eredivisie, dirigido por el propio Michels y con Cruyff como su máxima figura.

El fin de las tradiciones

El Mundial de Alemania 1974 fue el primero sin la presencia del astro brasileño Pelé, quien, aun recién retirado, seguía siendo considerado el mejor futbolista del mundo. Los aficionados esperaban ver a Brasil defender su título para conquistar su cuarta corona.

Pero desde su primer partido, Países Bajos dejó claro que llegaba para cuestionar la hegemonía sudamericana. El primer golpe fue ante Uruguay, que en México 70 había ocupado el cuarto lugar.

Cruyff explicaba cómo surgió el “Futbol Total”:

Sin embargo, el propio Michels reconocía que era un sistema muy demandante en lo físico para su época:

“Este futbol es bonito y espectacular, pero muy difícil de llevar a la práctica. Es mucho lo que se exige a los jugadores: disponer de fuerzas ofensivas sin perder capacidad defensiva; un nivel técnico elevado y colectivo; algunos con clase que ordenen el juego, aunque la mayoría pueden y deben ser peones; futbolistas con sentido de responsabilidad y sacrificio, sabedores de que, si algún miembro del equipo afloja, pone en peligro el rendimiento del conjunto (.) Toda una tarea que varía con el desarrollo del partido, según el marcador, el ambiente, la táctica del oponente, etcétera”.

Por todo lo que implicaba aquel osado sistema, Cruyff, en su rol de capitán, habló de frente con el grupo:

“Pregunté a mis compañeros, uno por uno, si aceptaban el sometimiento total a los sistemas tácticos de Michels, la conservación de una moral por la victoria y la entrega total a la misión en la que confiaban millares de aficionados neerlandeses. ‘Quien no esté con nosotros estará contra nosotros’, les dije. Nadie desertó de nuestras filas”, rememoró en una entrevista previa al Mundial de España 82.

Países Bajos se clasificó a la Final con triunfos destacados sobre Uruguay, Argentina y Brasil. Sin embargo, en la instancia definitiva, el ‘Futbol Total’ falló: la Naranja Mecánica cayó 2-1 ante el anfitrión Alemania, que ejecutaba un estilo más práctico.

El epílogo del encanto

Países Bajos tuvo un inicio soñado al ponerse al frente, lo que, según Cruyff, terminó por descomponer emocionalmente al equipo:

“La Final Alemania-Países Bajos, del 7 de julio, no debimos perderla jamás (.) Neeskens marcó un gol que nos desequilibró a todos. Esa ventaja temprana nos afectó porque no esperábamos superar tan fácilmente a los locales, y caímos en una sensación de vértigo. Alemania estaba casi vencida, pero entonces comenzó nuestra cadena de errores (.) Jamás habíamos sido tan timoratos, mientras caíamos en el espejismo de creernos campeones del mundo. Cambiar nuestro esquema táctico nos desquició (.) No ganaron los alemanes. Perdimos nosotros”, dijo con amargura.

Así concluyó el sueño de ver a un nuevo campeón del mundo. Sin embargo, Países Bajos, junto con Cruyff, fue reconocido por el imaginario popular como el “campeón sin corona”, al dejar un legado que, hasta hoy, no tiene fecha de caducidad.