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La otra versión:

                                                                                                                René Sánchez García

Dudé demasiado en exponer al público estas mis preocupaciones personales. Así como en los años de 2020 y el 2021 viví con la inseguridad de los tiempos de la pandemia (Covid19), al notar la constante ausencia por muerte dramática de infinidad de familiares, amigos, vecinos y compañeros de edades mayores como la que poseía en dichos momentos. Pero gracias a un impulso de valentía personal en medio de mi intenso miedo, asistí a la aplicación de las tres dosis de la vacuna y logré sobrevivir, hasta por no sé cuándo.

Superada la anterior crisis universal que, según las informaciones posteriores, se trató de una maniobra maligna del capitalismo mundial para disminuir el número cada vez mayor de adultos mayores, a fin de que todos los gobiernos del planeta se ahorraran las pensiones y los servicios médicos de ellos; nos atacó de manera sorpresiva, hace dos o tres años atrás, lo que hoy se conoce como Inteligencia Artificial (A.I.), que no es otra cosa que una nueva creación tecnológica cibernética, que supuestamente auxiliaría en todo al ser humano.

Pero resulta que, según rumores de los defensores de las ciencias, esta novedosa aplicación tecnológica, tiene como propósito manipular nuestras ideas, sentimientos, deseos, preferencias, comportamientos, conductas y hasta maneras laborales de todos los individuos en el mundo. Lo más grave es, que con beneficios exclusivos para el capitalismo voraz que sólo piensa en que todos consumamos los productos y servicios que a diario aparecen, a cada instante, en todos los nuevos medios de comunicación digital y con ello sentirnos felices por algunos instantes, esperando con ansiedad otro producto nuevo para estar a día a fin de no perder nuestro estatus que nos hace diferente a los de abajo.

Este invento artificial ya logró su objetivo primordial, que es precisamente mantenernos ocupados en leer y escuchar toda la basura que nos envía, a fin de que nuestro cerebro no piense, reflexione, critique, proponga o discuta acerca de la verdadera realidad social, económica y de valores por la que atraviesa actualmente el mundo; sobre todo, las de las clases más necesitadas, por no decirles pobres o mendigos. Este fenómeno la verdad me asusta y me angustia de manera personal, dada mi avanzada edad por la que atravieso.

Como para rematar o sumarles a mis temores, aparece una nueva forma de hacer política a la mexicana y es la de copiar modelos de otros países con diferentes características y necesidades a la nuestra. Lo acabamos de notar hace unos días en Veracruz al involucrar o utilizar a jóvenes estudiantes en los problemas internos (no académicos) de su Universidad y en las dolorosas consecuencias de la naturaleza en la zona norte, que desde el primer día se vieron los fines políticos: restarle fuerza o debilitar a quienes ahora mandan y gobiernan mayoritariamente en el país.

En estos anteriores casos, así como en lo que, en pocos días, se ha dado en llamar Generación Z, compuesta según los noticiarios del dueño de Banco Azteca y Latinus, por miles, miles y miles de jóvenes (estudiantes y no estudiantes de todo el país) de los 16 hasta los 21 años, que de repente despertaron ante las injusticias nacionales, derivadas de los 70 años del mal gobierno del Pri, 12 del Pan y 7 de Morena. La carne de cañón de varios movimientos sociales han sido los jóvenes según varios críticos e historiadores. Un ejemplo claro fue lo sucedido en el año de 1968, que al pasar de los años se ha descubierto que atrás de aquellos jóvenes manipulados por un supuesto cambio, existían intereses nacionales y extranjeros en hacer renunciar a Gustavo Díaz Ordaz y parte de su gabinete, asunto que costó más de 300 muertos y cientos de desaparecidos.

En pocos días esa Generación Z aparecerá en escena (mediante marchas de protesta) en varios lugares de la república, ojalá que esa su lucha legítima logre sus objetivos, sin la necesidad de usar pasamontañas o máscaras; y que quienes los dirigen en el anonimato salgan a la calle con ellos (jóvenes que deberían estar preocupados únicamente por sus estudios), para comprobar así que esos viejos y viejas de la derecha nacional son los manipuladores de estos mocosos casi niños. Lo que buscan todos estos sucesos es ya matarme, para dejar un lugar vacante en el Programa Bienestar de los Adultos de 65 y Más.

sagare32@outlook.com