LA CASA ENCANTADA DE COATEPEC
Comparte

LA CASA ENCANTADA

Rafael Rojas Colorado

 

            Visité la feria del libro infantil y juvenil instalada en la preparatoria Juárez. En el estand de la editora de gobierno, inmediatamente, llamó mi atención el texto “La Casa Encantada”, escrito por Mónica Magaña Jattar. Me tomé un café y allí mismo lo leí, pues tan solo son cuarenta y siete páginas, una lectura muy amena.

 

            La estructura es una columna vertebral muy delgada que va del punto A al punto B, pero suficiente para comprender las peripecias que vivió la escritora coatepecana, María Enriqueta Camarillo y Roa, a lo largo de su existir. En pocos minutos la lectura nos introduce en ese claro oscuro de una mujer que desafió su tiempo con la fuerza de su carácter, voluntad, decisión y las herramientas de la escritura, la poesía y, por supuesto, la música de la cual fue compositora y maestra sin descartar otra de sus virtudes: el dibujo.

 

            Lo interesante y atractivo de cómo nació el presente libro que tributa a la escritora coatepecana, surge de una visita de Mónica Magaña a la casa museo que anida artefactos, fotografías, libros y olor a tiempo, entre otras cosas, que al ir conociéndolos y estar físicamente en contacto con esas pertenencias, le va despertando la sensibilidad, la emoción y la creatividad e inicia una conversación con un personaje que pertenece a un tiempo distinto al de la autora del libro, La Casa Encantada.

 

            Es un monólogo, quizá una plática entre dos mujeres de diferentes épocas, pero que, al ir hablándole, María responde en absoluto silencio, un silencio que Mónica Magaña explora con los sentidos y emociones y en su alma se van despertando los sentimientos y las imágenes de otro tiempo que los muda en pensamientos y luego en letras hasta que nace un texto que le han brotado alas para que nuevos lectores conozcan quien fue María Enriqueta Camarillo y Roa de Pereyra.

 

            La Casa Encantada anida en su interior una máquina de escribir que guarda luto y reposa desde hace muchos años, quizá, desde que su dueña escribió, “Hojas Dispersas”. Un piano al que le mueven las teclas para que se desahogue, para que expulse los sentimientos guardados a través de ritmos y notas musicales. Una casa que despierta la imaginación, con un paredón, dos túneles y una visión que se torna en una anciana que reparte frutos a quienes, de vez en vez, hacen mantenimiento al inmueble. Son muchas las horas en la casa museo está en la soledad.

 

            Este pequeño libro con ilustraciones es una creación de un nuevo talento de las letras. La escritora tiene como proyecto acercar a la luz a diez talentosas mujeres veracruzanas que han dejado huellas en la vida. Le deseamos éxito a Mónica Magaña Jattar. Usted, amable lector, tiene el compromiso de leer esta importante obra literaria, así conocerá la vida de una mujer que fue en busca de su horizonte, encontró la luz también las sombras, pero la vida es así y se debe de enfrentar.

 

rafaelrojascolorado@yahoo.co.mx