ESTELA COATEPECANA
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}Coatepec posee una historia propia que se extiende desde tiempos prehispánicos, pasando por la época colonial, el México independiente, el Porfiriato, hasta su consolidación como ciudad y Pueblo Mágico. Su campo y sus productos han trascendido fronteras, alcanzando fama internacional por su calidad, al igual que su riqueza literaria, su trazo urbano y su valiosa arquitectura de fincas, haciendas, casonas y templos.

Asimismo, los vestigios arqueológicos en Zoncuantla y Campo Viejo son ejemplos de una riqueza cultural que nos corresponde conocer, admirar, preservar, difundir y presumir. Esta es una tarea compartida, en la que las autoridades municipales tienen la responsabilidad principal.

Pie de foto: La cabeza de un ofidio, escultura de piedra, del periodo Epiclásico 900-1000d. C., ona arqueológica de Campo Viejo, Coatepec. Foto del Jesús Bonilla, 1995.

Durante décadas, lugareños e investigadores hemos señalado que Campo Viejo constituye una zona arqueológica importante. Sin embargo, estas voces fueron ignoradas por administraciones municipales que hicieron oídos sordos. Nada se hizo por resguardar el polígono ni por preservar los vestigios de alfarería y escultura hallados en la zona, piezas que incluso estuvieron expuestas en el Jardín de Niños “Pablo Picasso” y la Escuela Primaria “Lic. Jorge Cerdán”, como bien ha documentado el destacado antropólogo Dr. Jesús Javier Bonilla Palmeros en sus libros. Durante más de treinta años, las peticiones fueron rechazadas bajo el amparo de la burocracia y la ignorancia.

Pie de foto: Montículo en el sitio arqueológico de Zoncuantla, Coatepec, Veracruz. Foto Jesús Bonilla, 1985.

Hoy, el panorama parece cambiar. Escuchamos de viva voz de la presidenta Claudia Sheinbaum el compromiso de destinar los apoyos necesarios para la restauración, investigación y protección del patrimonio cultural en Campo Viejo.

Este eco fue posible gracias a una denuncia ciudadana a finales del año pasado, cuando se alertó sobre nuevas piezas, denominadas como la “Estela de Coatepec”, halladas ante la amenaza de construcción de un fraccionamiento. La movilización en redes sociales, con videos y fotografías, fue fundamental para empoderar a los habitantes y mostrar su identidad y amor por la comunidad. Gracias a esta visibilidad y al valor del hallazgo reconocido por el INAH, el sitio está bajo la lupa de las autoridades federales.

Resulta urgente, por tanto, detener los permisos de construcción y los cambios de uso de suelo en la zona para evitar el saqueo y que nuestra historia no termine sepultada, como ocurrió lamentablemente en “La Trinidad” durante la administración pasada. Resulta irónico que, tras el reconocimiento del INAH y la gestión ante el Palacio Nacional, ciertos ediles celebraran el hallazgo como si desconocieran su existencia, olvidando que ellos mismos, siendo oriundos de la zona, alegaban anteriormente que “no tenían vela en el entierro”. Qué pronto cambiaron de opinión.

Querer a Coatepec significa defenderlo. Engrandecer nuestra tierra requiere políticas públicas que se articulen con programas de difusión cultural, sensibilización y mejora de los servicios públicos, empezando por el orden y la limpieza. Existen grupos sociales y expertos en estas tareas que, lamentablemente, no son involucrados por falta de voluntad política y presupuesto.

El cronista municipal, reconocido en el ámbito académico, no ha recibido los instrumentos necesarios para desarrollar su labor. Es imperativo gestionar la recuperación del patrimonio arqueológico que hoy permanece en bodegas del INAH o en el Museo de Antropología de Xalapa, como las esculturas de basalto y piezas de obsidiana, para exhibirlas en un museo que sea motivo de orgullo regional. Manifestarse y aplaudir el hallazgo no basta; la política sin presupuesto es demagogia.

La última y nos vamos.

Hablando de orden, el “efecto cucaracha” del comercio ambulante se extiende cada día en calles céntricas; es común contar más de una docena de carretilleros en solo una cuadra que ofrecen desde fruta hasta artículos decorativos. ¿Dónde quedó el orden?

Por hoy, hasta aquí.

Sigamos disfrutando la pasión del fútbol en este Mundial.