- La tradicional bebida mexicana pasa del maíz milenario a la piña con piloncillo, manteniendo decenas de variaciones regionales en todo el país.
Ciudad de México, 13 septiembre 2026.- El tepache, una de las bebidas fermentadas más populares y refrescantes de la gastronomía mexicana, conserva sus raíces prehispánicas mediante una amplia diversidad de recetas regionales que van desde el uso tradicional del maíz hasta la incorporación de frutas y especias, según documentan diversas investigaciones gastronómicas e historiográficas.
Etimológicamente derivada del náhuatl tepachoa (“moler con piedra”) o tepiatl (“bebida de maíz tierno”), esta fermentación era elaborada originalmente por los antiguos mexicanos con granos de maíz, método que aún conservan comunidades indígenas como los chinantecos y triquis en Oaxaca, los pápagos en Sonora y los totonacas en la costa de Veracruz. No obstante, la versión más difundida en la actualidad —particularmente en la Ciudad de México y la zona central del país— emplea cáscaras y corazones de piña fermentados con piloncillo y especias como canela o clavo, una variante adaptada tras la llegada de la piña de origen sudamericano a territorio nacional. Registrado entre las más de 60 bebidas alcohólicas no destiladas tradicionales del país, el tepache presenta fórmulas únicas según la geografía: mientras en Michoacán se le añade tamarindo, plátano y cebada; en Hidalgo y Puebla se combina con pulque y anís, y en la región nahua del norte de Veracruz se fortalece la fermentación de piña con carbonato o se elabora a partir de raíz de zarza.








