BUSTO MARÍA ENRIQUETA
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Por Jorge Vela

La idea de embellecer a Coatepec con una estatua que aluda al corte de café, no es nueva. El Círculo Cultural Regional Coatepecano ha ofrecido a diversos presidentes municipales -incluido al alcalde Ignacio Luna-, auxiliarles en el rescate de una escultura perteneciente al extinto INMECAFÉ, y sumarla a los elementos que reciben a propios y visitantes, en los accesos al municipio. Se propuso dicho salvamento por lo emblemático de la pieza misma, por su condición de elemento patrimonial y, sobre todo, por la austeridad que significa no construir una escultura nueva, lo cual es muy oneroso. Sin embargo, el ofrecimiento no ha tenido eco en ningún edil y, en recientes fechas, la actual administración, ha mostrado la intención de llevar a cabo un proyecto de alcances diferentes, pretendiendo desplazar la escultura de María Enriqueta de la rotonda homónima, y reemplazarla por una nueva y enorme estatua de cortadores de café, sin analizar a profundidad las implicaciones que conllevaría tal acción. Antes de tomar acciones, el ayuntamiento requiere concientizarse respecto a la relevancia de la insigne escritora, evaluar el impacto de la modificación urbana y vial, y, ya que aparentan tener fondos abundantes, implementar un proyecto integral que mejore la calidad de vida de los cortadores.

Respecto al inciso histórico, cabe recordar que María Enriqueta Camarillo y Roa fue una de las pocas mujeres que se dedicó a las letras, en un momento donde el sector femenino no podía acceder a la educación ni elegir libremente su carrera. Si bien, los estudiosos de su obra no la identifican con el feminismo más radical, lo cierto es que abrió brecha para que muchas mujeres, sobre todo las niñas coatepecanas, siguieran su ejemplo e incursionaran en el mundo de las letras. A lo largo de su vida, mantuvo un vínculo imperecedero con el terruño y, desde entonces, sus coterráneos han erigido monumentos y nombrado diversos espacios en su honor. Precisamente, el 25 de noviembre de 1980, se inauguró la avenida y la escultura de María Enriqueta. Ese mismo día, también permitió poner en servicio la Unidad Deportiva “Roberto Amorós Guiot”, y gozar de las instalaciones de la Escuela de Bachilleres “Joaquín Ramírez Cabañas”, inauguradas un año antes. La construcción respondía a un impulso modernizador que moldeó el principal acceso a la ciudad. La rústica encrucijada se transformó en un distribuidor vial, dotándosele de banquetas, pavimentación asfáltica y una glorieta, colocada bajo el patronímico de la Hija Predilecta de Coatepec. No es adecuado desplazar la modesta escultura de quien proyectó el nombre de Coatepec como cuna de su talento, y restar fuerza a la labor que, durante décadas, las agrupaciones culturales coatepecanas, han realizado para mantener viva su memoria.

Sobre la nueva estructura, se ha dicho que poseerá dimensiones monumentales, característica que conllevaría una falta de proporción con la actual rotonda e impidiría la visibilidad para los automovilistas. Es posible considerar que un sitio más idóneo para su emplazamiento, es el entronque del libramiento de Coatepec con la carretera a Xalapa. El malogrado parque del Palo Volador, podría fungir como una plaza que cobije la escultura cafetícola.  Además, el punto está parcialmente rodeado de fincas, elemento bucólico al que alude, y posee algunos quioscos, sanitarios y estacionamiento, que permitirían a propios y visitantes, complementar su estadía.

En relación al aspecto urbano, es necesario evidenciar el marcado deterioro que presenta la Avenida María Enriqueta. Para los peatones resulta un peligro transitar por algunos puntos, como: la estrecha banqueta que da frente a la casa de la familia Opoch; el estacionamiento de la otrora gasolinera Martínez; o los cruces de las calles de Constitución o Zamora. En tanto que los automotores, principalmente los autobuses, se ven obstaculizados por la reducción de los carriles, la presencia de baches, la permisividad que se continúa dando a diversos comercios para estacionar sus vehículos en la vía pública, o la falta de aplicación del reglamento de tránsito, el cual, entre otros puntos, señala el horario de acceso de vehículos pesados a la ciudad. Antes de invertir en una escultura de dimensiones desproporcionadas que pudiera representar un riesgo, es necesario plantear un proyecto que permita la movilidad segura de los bachilleres, deportistas y el resto de peatones, así como el correcto flujo de los automotores. Para rehabilitar la avenida es necesario una reingeniería vial integral, la colocación subterránea del cableado, el ordenamiento de los anuncios y espectaculares, así como proporcionarle adecuada arquitectura del paisaje.

Y, finalmente, lo más trascendente: el componente social. Desde sus inicios, la producción del café se ha sostenido gracias a los recolectores, entre quienes se incluyen a mujeres y menores de edad. Son el sector más desprotegido de una cadena de producción que deriva cuantiosos dividendos, pero que a ellos no les permite salir de la pobreza. A pesar de los avances en materia social, en su mayoría no goza de las conquistas sociales más elementales. Para dignificar su trabajo, el gobierno debe identificar a la población dedicada al corte, vigilar que se les retribuya un salario justo, favorecer condiciones laborales dignas, y otorgarles servicios de asistencia. Pretender celebrar su actividad con una nueva y enorme estatua, sin promover cambios en las estructuras que los explotan, es una acción escenográfica que romantiza la desigualdad.

En conclusión, ambas coatepecanas, la escritora y la cortadora, pueden -y deben- subsistir, en su calidad de protagonistas de nuestra historia. Dotar de espacio a una de ellas, no tiene que significar restar visibilidad a la otra. Tampoco debe menospreciarse el esfuerzo de quienes hicieron posible la materialización de la glorieta y la avenida María Enriqueta, cuyo conjunto urbano está destinado al deporte y la educación. La nueva escultura no puede materializarse a partir de una ocurrencia administrativa, tiene que ser elemento de una amplia política que permita reivindicar el papel de los cortadores de café en Coatepec. Este reto, si se afronta con diligencia, amplio criterio y sentido social, representará un triunfo para todos los coatepecanos.