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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 16 abril 2026.- El Mundial de Italia 90 representó el debut de Paul Gascoigne con la Selección de Inglaterra en la máxima justa deportiva.

Gascoigne en aquel entonces era un joven talentoso de 23 años y todo indicaba que le esperaba una carrera exitosa. Pero Italia 90 significó un duro golpe del que jamás se recuperó.

 La noche triste de Gascoigne

 Aquella noche, en el Estadio de Los Alpes en Turín, Italia, se registró un choque como Final anticipada entre Alemania e Inglaterra.

Ambos entraron como amplios favoritos, y con la Selección de Inglaterra, aparte del goleador Gary Lineker también destacaba el irreverente Paul Gascoigne, quien se distinguía por su creatividad y su carácter delirante dentro y fuera de la cancha.

Para “Gazza”, aquel Mundial era el inicio de una serie de sueños por cumplir desde que era un niño.

“Cuando veo clips de Italia 90 me siento genial, luego inmediatamente triste. Fue el mejor momento de mi vida. Me encantó, me encantó desde el momento en que subí a ese avión. Nada me inquietaba, quería estar en la Copa del Mundo, era el sueño de todos los jugadores. Cuando esos clips aparecen en la televisión, parece que fue ayer. Pero luego estoy molesto y trato de no pensar en Italia 90”, comentó en una entrevista para el diario The Sun.

Llegó entonces el momento de enfrentar a Alemania, el 4 de julio de 1990, para definir a uno de los finalistas. El partido terminó igualado 1-1 en tiempo reglamentario y en el tiempo extra, por lo que la serie se resolvió en penales.

Sin embargo, Gascoigne terminó él mismo con su sueño de jugar una posible Final para coronarse campeón del mundo ya que durante el partido se hizo acreedor a una tarjeta amarilla que se acumuló a la que ya tenía en juegos anteriores, por lo que ya quedaba fuera de toda posibilidad de participar en el siguiente encuentro.

Gascoigne cometió una falta imprudente sobre el alemán Thomas Berthold, y el propio inglés sabía que todo había terminado para él.

“Aún no sé si hice contacto con él. Había alemanes tirándose por todos lados. El Mundial fue un momento especial. Cuando jugaba en el club de mi juventud soñaba todas las noches con jugar en la Copa del Mundo. Viví ese sueño en Italia, pero cuando me mostraron la tarjeta amarilla supe que había llegado a su fin. Cuando veo que las cosas van bien y veo que están por terminar, en verdad me da miedo no puedo contener el llanto”, manifestó el mediocampista en una entrevista para la revista Four Four Two.

Tan bloqueado quedó Gascoigne tras la amonestación que ya no quiso ejecutar uno de los penales que le correspondía.

“Estaba preparado para tirar un penal en la Semifinal de la Copa del Mundo, pero luego de recibir la tarjeta amarilla no tenía el estado mental adecuado y David Platt tomó mi turno”, expresó.

Inglaterra perdió 4-3 en los penaltis, y Gascoigne tampoco pudo jugar el partido por el tercer lugar frente al anfitrión Italia que ganó por 2-1.

Y sí, aquel 4 de julio de 1990 en Turín, sin imaginarlo, quedaron sepultados muchas ilusiones para Gascoigne, quien nunca más volvió a jugar un Mundial.