PEDRO PEÑALOZA
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Pedro Peñaloza

“Una sociedad se embrutece más

con el empleo habitual de los castigos

que con la repetición de los delitos”.

Oscar Wilde

Es ya común e insistente, en las conferencias matutinas de Palacio Nacional, que el titular del Ejecutivo ostente la variación de cifras de homicidios dolosos y la presente como un “éxito” de su estrategia.

En este festín verbal evita mencionar el notable crecimiento de las personas desaparecidas, lo cual es un componente central para la limitación entre homicidios y desaparecidos.

En 2024 se reportaron 13 mil 106 personas desaparecidas y en 2025, 14 mil 750. En ese mismo período bajaron los homicidios de 33 mil 241 a 19 mil 892, según datos de Inegi y la Red Lupa (Revista R, Reforma, 03/01/26, p. 11). Pero, si sumamos las cifras de los desaparecidos podríamos encontrar el truco estadístico para la disminución de los homicidios.

Otra política que contradice la realidad con el discurso del “humanismo mexicano”, son los casos de detenidos y reclusos, que refleja la vorágine punitiva en que se ha metido el gobierno. El número de personas encarceladas en México alcanzó un nivel histórico en enero pasado: casi 260 mil personas privadas de su libertad en alguno de los 276 centros penitenciarios del país. La más alta en 26 años. Tan sólo en 2025 aumentó la población carcelaria en más de 20 mil internos.

Aunque el 40%, 108 mil, se encuentran en prisión preventiva oficiosa o justificada y no tienen juicio ni sentencia, de acuerdo con cifras de los Cuadernos Nacionales de Información Penitenciaria e información de Arturo Ángel (Milenio, 03/02/26, p. 16). No obstante, que en 2023 la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentenció a México por el uso excesivo de la prisión preventiva oficiosa y el régimen morenista se niega a cumplir.

Además, de acuerdo con los datos oficiales, del total de los reos el 88% está acusado o sentenciado por delitos del fuero común imputado por fiscalías estatales y sólo el 12% por delitos del fuero federal. Sorpresivamente en Palacio celebran que han detenido a 43 mil personas, según la Secretaría de la Defensa Nacional (Reforma, 24/2/26, p. 2). Sin embargo, esos presuntos reclusos no aparecen por ningún lado. ¿Dónde están?

Tengamos claro que la esencia de la política de seguridad de la 4T es reproducir la típica superstición del populismo punitivo de otros gobiernos, cuyo eje es llevar el mayor número de personas a la cárcel, con un discurso envuelto en la demagogia de “atacar las causas”. En realidad, la punición es su catecismo, pero hasta para eso son torpes.