LAS ENFERMEDADES CRÓNICAS Y LA SALUD MENTAL: COMO RECONOCER Y TRATAR LA DEPRESIÓN

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Por Salvador Farfán Infante

Las enfermedades crónicas como el cáncer, las enfermedades cardíacas o la diabetes pueden aumentar la probabilidad de tener o desarrollar una afección de salud mental.

No es nada raro sentirse triste o desanimado después de sufrir un ataque cardíaco, recibir un diagnóstico de cáncer o cuando se intenta controlar una afección crónica como el dolor. Es posible que se enfrente a nuevos límites sobre lo que puede hacer y que se sienta estresado o preocupado por los resultados del tratamiento y el futuro. Puede ser difícil adaptarse a una nueva realidad y hacer frente a los cambios y al tratamiento continuo que conlleva un diagnóstico de estos. Algunas de sus actividades favoritas, como el senderismo o la jardinería, pueden resultar más difíciles de realizar.

Es normal tener sentimientos temporales de tristeza, pero si estos y síntomas duran más de un par de semanas, es posible que tenga otra depresión. La depresión afecta su capacidad para seguir con su vida diaria y disfrutar de la familia, los amigos, el trabajo y los momentos de esparcimiento. Los efectos de la depresión en la salud van más allá del estado de ánimo: esta es una enfermedad médica grave con muchos síntomas, incluidos los físicos. Algunos síntomas de depresión son:

  • Tener un sentimiento constante de tristeza, ansiedad o de vacío.
  • Sentirse desesperanzado o pesimista.
  • Sentirse irritable o inquieto, o frustrarse fácilmente.
  • Tener sentimientos de culpa, falta de autoestima e impotencia.
  • Perder interés o placer en los pasatiempos y las actividades.
  • Tener menos energía, más fatiga o sentir que se mueve o habla más lentamente.
  • Tener dificultad para tener, recordar detalles o tomar decisiones.
  • Tener problemas para dormir, incluyendo despertarse muy temprano o dormir demasiado.
  • Tener cambios en el apetito o el peso.
  • Dolores o molestias, dolor de cabeza, calambres o problemas digestivos sin una causa física aparente y que no se sentirá alivian ni siquiera con tratamiento.
  • Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio o intentos de suicidio.

Recuerde: La depresión se puede tratar, aun si alguna tiene otra enfermedad o afección médica. Para más información, visite el sitio web en inglés del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) para obtener más información sobre la depresión. Si necesita ayuda para iniciar una conversación con su médico, lea nuestra hoja de consejos para hablar con su proveedor de atención médica.

Las personas con otros problemas médicos crónicos tienen un mayor riesgo de depresión.

Los mismos factores que aumentan el riesgo de depresión en personas que por lo demás son sanas también lo aumentan en personas con otras enfermedades médicas, particularmente si son crónicas (duraderas o persistentes). Estos factores de riesgo incluyen antecedentes personales o familiares de depresión o familiares que se han suicidado.

Sin embargo, algunos factores de riesgo de depresión están directamente relacionados con tener otra enfermedad. Por ejemplo, afecciones como la enfermedad de Parkinson y los accidentes cerebrovasculares provocan cambios en el cerebro. En algunos casos, estos cambios pueden realizar una función directa en la depresión. La ansiedad y el estrés relacionados con la enfermedad también pueden desencadenar síntomas de depresión.

La depresión ocurre con frecuencia en personas que tienen enfermedades crónicas como las siguientes:

  • Enfermedad de Alzheimer,
  • Enfermedades autoinmunitarias (como lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide y psoriasis),
  • Cáncer,
  • Enfermedad coronaria,
  • Diabetes,
  • Epilepsia,
  • VIH/SIDA,
  • Hipotiroidismo,
  • Esclerosis múltiple,
  • Enfermedad de Parkinson,
  • Accidente cerebrovascular.

Algunas personas pueden tener síntomas de depresión después de ser diagnosticadas con una enfermedad médica. Estos síntomas pueden disminuir a medida que se adaptan o reciben tratamiento para esa enfermedad. Es posible que algunos medicamentos que se usen para tratar la otra enfermedad también produzcan depresión.

Hay investigaciones que sugieren que las personas que tienen depresión junto con otra enfermedad médica tienden a tener síntomas más graves de ambas enfermedades. Pueden tener más dificultad para adaptarse a su problema de salud y pueden tener mayores costos médicos que aquellas personas que no tienen depresión conjuntamente con otra enfermedad médica. Los síntomas de depresión pueden continuar incluso si mejora la salud física.

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