LAS FIESTAS DEL PADRE JESÚS DE JALACINGO
El Regional Coatepec 18 de agosto de 2022
LAS FIESTAS DEL PADRE JESÚS DE JALACINGO
Por Jesús Bonilla
Palmeros
Una de las
tradiciones que distinguen a la población Coatepecana, es la visita al
Santuario de Jalacingo los días 24 y 25 de agosto, fechas dedicadas a San
Bartolo y el Padre Jesús respectivamente, aunque algunas personas prefieren
asistir el día 25 por la creencia de que el 24 “anda el diablo suelto” y
ocurren muchos accidentes.
Antaño se
dedicaban días para la visita e implicaban el trasladarse a pie hasta el
Santuario, o en caballo cuando todavía no se contaba con el medio de transporte
de carga. Comentaban algunas ancianas que era agotador el internarse por
veredas, cruzar barrancos, subir y bajar cerros, pero que todo eso se olvidaba
al llegar ante la sagrada imagen del Padre Jesús.
El propio
santuario de por sí cautiva a los visitantes, con el amplio atrio y sus dos
grandes iglesias, al fondo entre ambas construcciones destaca una pequeña
capilla dedicada a San Francisco, cuya construcción evidencia una manufactura
muy temprana y el aprovechamiento como material de construcción de lajas
careadas, al parecer de antiguos adoratorios prehispánicos. Tal como lo
encontramos en el colindante municipio de Xiutetelco, Puebla, donde a la fecha
se conservan edificaciones católicas sobre basamentos piramidales
prehispánicos.
Llegar a
Jalacingo es todo un deleite, al cruzar los estrechos pasillos delimitados por
puestos donde se expenden infinidad de productos, lo mismo se ofrecen plantas
medicinales, copal blanco y negro, imágenes de yeso o resina, pan, textiles
indígenas, y sin faltar los chilahuates, las dalias, las coloridas tuberosas,
los famosos aguacates, nueces y duraznos, entre otras mercancías. En esta
festividad las personas de Coatepec acostumbraban adquirir los famosos “rebozos
de bolita”, las canastas y los pequeños cantaritos usados para colocar al agua
bendita cuando se amortajaban los difuntos.
Ya en el
atrio, se dan cita diversas danzas que al son de las flautas y tambores
ejecutan variados movimientos acordes al tipo de representación, ya sea que se
trate de una danza solar como la de los Quetzales o la Danza de Conquista, en
la que destacan los Santiagos. Alrededor de los danzantes se pueden observar
personas provenientes de diversos estados como Puebla, Tlaxcala, Hidalgo,
México, Oaxaca y Veracruz.
A través de la
vestimenta se pueden identificar a los indígenas nahuas y totonacos de Naupa,
Acaxochitlán, Zacatlán de las Manzanas, Cacahuatlán, Cuetzalan, Chachahuantla,
y otros tantos pueblos indígenas.
Digno de
mencionarse es el baile que se organizó cuando la Banda de Viento empezó a tocar
los sones dedicados a la Virgen de Guadalupe. Inmediatamente mujeres y ancianos
de las comunidades, se ubicaron alrededor para formar un gran círculo y bailar
con sencillos pasos los acordes de Xochipitzahua, dando giros y genuflexiones
hacia la iglesia del Padre Jesús. Realmente las muestras devocionales de grupos
indígenas y mestizos que se dan cita en la festividad, son un claro ejemplo del
fervor fundamentado en una larga tradición que se remonta a los inicios de la
evangelización.
La visita al
Santuario de Jalacingo por parte de los coatepecanos, forma parte de una serie
de manifestaciones que se sustentan en una interrelación étnico-cultural,
fortalecida a través de las actividades económicas. Antaño venían a Coatepec
los grupos de Quetzales, Negritos y Santiagos a ejecutar sus bailes en la
fiesta patronal de San Jerónimo, y a la vez los coatepecanos siguen refrendando
año con año las antiguas relaciones interculturales con la visita al Santuario
del Padre Jesús.