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Sáb, 1 ago

LE ROBAN A FACUNDO EN PARÍS

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¡Le robaron el barrio! Facundo confiesa que lo bolsearon en París y terminó sintiéndose todo un tonto.

El irreverente conductor Facundo soltó la sopa en sus redes sociales sobre las tristes vacaciones que está pasando en el Viejo Continente. Resulta y resalta que el famoso comediante, quien presumía tener colmillo largo y retorcido por ser mexicano, cayó redondito en las garras de unos carteristas franceses que lo dejaron sin un quinto en la cartera.

Todo este chismesito de medianoche ocurrió cuando el polémico presentador paseaba muy quitado de la pena por las calles de París, luciendo con orgullo su cangurera como buen turista distraído. De repente, dos sujetos bien harto amables se le acercaron para hacerle la plática de la nada, preguntándole de qué país era. Con la soberbia a flor de piel, el famoso les cantó fuerte y bonito que era de México, creyendo ingenuamente que había encontrado nuevos cuates en tierras galas.

Sin embargo, los supuestos admiradores no eran más que unos hábiles “amigos de lo ajeno” que aprovecharon el momento de distracción para sacarle la billetera de la cangurera sin que el pobre vato sintiera ni el cosquilleo. En un abrir y cerrar de ojos, la lana y los documentos volaron, dejándolo con cara de payaso y el ego hecho pedazos en plena Torre Eiffel.

Ya encarrerado en el chisme, el conductor subió un video confesando sin pena que el incidente lo dejó totalmente traumado, al grado de que ahora desconfía hasta de su propia sombra. “Me sentí un imbécil”, admitió sin tapujos ante sus millones de seguidores, agregando que su supuesta “mexicanidad callejera” le sirvió para pura chingada ante los mañosos europeos.

Como era de esperarse, las redes sociales se encendieron de inmediato con comentarios burlones de sus propios fanáticos. Muchos le tundieron con todo, asegurando que le hace falta barrio, que París ya está más peligroso que Tepito o que de plano salió más fresa de lo que aparentaba en la televisión.

Entre risas y lágrimas virtuales, el polémico personaje cerró su amarga anécdota dejando una profunda reflexión digna de filósofo callejero: por más que uno se crea el rey del mundo, siempre va a llegar alguien más astuto a bajarte los pantalones. ¡A poner las barbas a remojar, mis estimados viajeros, que ni en Europa se salvan de los mañosos!

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