Leer
Leer
Por René Sánchez García
Siempre he considerado que leer no es un acto
simple o una habilidad puramente mecánica que se reduce a descifrar los
distintos tipos escritos o a dar sonido a una serie de códigos propios de un
alfabeto. Tampoco creo que la lectura sea algo meramente exclusivo para
personas sabias o inteligentes, más bien, se trata de una disciplina de tipo
intelectual que no se adquiere por vocación, sino practicándola diariamente.
Leer bien es razonar dentro de un proceso mental que incluye diferentes formas
del pensamiento.
Casi todos sabemos leer, pero pocos sabemos
en realidad comprender lo que leemos, Cada vez que tenemos acceso a una
enciclopedia, a un libro, a una revista, a un periódico e incluso a una página
de internet, leemos por lo general sólo los títulos. Así, el contenido o la
información la captamos de manera muy superficial, como si fuese una hojeada
rápida, casi sin sentido. Por ello, de manera cómoda tratamos siempre de
memorizar, sin reflexionar sobre la temática. Esto nos lleva a no entender el
significado de las palabras, a no entender el sentido de lo que se lee, a no
captar las ideas y los sentimientos que los autores expresan.
Por el contrario, cuando leemos para
comprender, lo hacemos de una forma ordenada y sistemática, donde incluimos
esas formas de pensamiento como la evaluación crítica, la formulación de
juicios, la imaginación de nuevas ideas y la resolución de problemas. Aquí le
damos la misma importancia a cada frase, oración, párrafo, tema o capítulo; a
esto se le llama “estudiar o trabajar los textos”. No es otra cosa que tratar
de acercarse mediante la lectura a encontrar la significación profunda de los
contenidos, y así de paso, desplazar nuestra imaginación hacia otras
dimensiones desconocidas pero interesantes.
Como ya expresamos, leer es una actividad
intelectual y por ello no es fácil adquirir el hábito y la destreza necesaria
para hacerlo correctamente. Es todo un proceso que se inicia desde la infancia
y que nunca termina. Si bien la escuela es el medio propicio por excelencia
para el fomento, ésta desafortunadamente a fallado actualmente, debido
principalmente a la escasa preparación de los profesores en este tipo de
procesos lectores y a la falta de hábitos en la lectura y la escritura de éstos
mismos; por ello, en muchos casos, los estudiantes egresan con problemas serios
de lectura, leen, pero no entienden. De allí que sea de mayor trascendencia que
en el seno familiar se inicie y desarrolle esta actividad. (Continuará…)
