Carlos Monsiváis Acevedo
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LEER ES DIALOGAR*

                                                                                                                 René Sánchez García

 

“Agradezco mucho que le hayan puesto a esta Sala de Lectura mi nombre, porque, aunque no lo merezco, ya es muy tarde para que se arrepientan, por lo menos el día de hoy.

Siempre que me preguntan qué recomiendo (para leer), recomiendo que no pidan recomendaciones. Yo me recomendé a mí mismo –con éxito escaso, pero con una cierta tenacidad- que el día de hoy que no supiera hacer nada me pusiera a leer o menos he seguido un camino.

Si uno lee, va creando otra persona durante la lectura. Uno es la acumulación de las personas distintas que se han sucedido a lo largo de la lectura. No es la misma persona la que lee una novela policiaca que la que lee poesía o la que lee historia. Son personas distintas dentro de uno y la suma de todas esas individualidades poderosas o fugaces es lo que constituye una zona muy fuerte de la personalidad. Estoy convencido de que no solo la lectura articula el lenguaje, sino que le da fuerza a la manera en que uno concibe el mundo que también se llama personalidad.

La vida de un escritor es ardua, es dura, es triste y, pasado eso es, comparativamente hablando, bastante cómoda. Me levanto temprano, leo los periódicos, hago lagartijas mentales. Trabajo en la mañana, como, salgo a ver amigos y regreso y sigo leyendo y trabajando. A una hora de la noche digo: ¡Ya basta!, y me pongo a ver películas. No las que están de moda, me pongo a ver cine clásico. Creo que la lectura de clásicos y la visión de los filmes clásicos es indispensable. Tiene niveles de importancia similar a releer Pedro Páramo y ver el Ciudadano Kane.

Siento que este tipo de esfuerzos en verdad valen la pena. La lectura nos devuelve la razón, es un gran proyecto de salud mental. Al leer un poema, por ejemplo, uno encuentra lo que es la salud mental o el ritmo del idioma. Esto, en gran parte, se ha perdido. Ahora el ritmo es mucho más inerte y difuso. Todavía en las películas antiguas de Tin Tan o Cantinflas, uno puede ver lo que era el ritmo popular del idioma, en televisión simplemente ya no es así.

Cuando uno lee ya no está solo. Leer es dialogar y cuando se dialoga la soledad se declara abolida. En el siglo XIX la lectura compartida se practicaba porque había mucho analfabetismo y una persona llegaba y leía el periódico en el quiosco del pueblo; o el padre de familia, a la hora de la cena, leía una novela o un libro de reflexiones que hacía que los niños odiaran la lectura. Pero la lectura es un acto de soledad, si no, no se dialoga verdaderamente”.

*Tomado del libro Tiempo de leer, del Programa Nacional Salas de Lectura, México, Conaculta, 2011, p. 23-24. Se reproduce estas palabras en homenaje al aniversario luctuoso de último escritor público en México y representante de nuestra cultura popular nacional: Carlos Monsiváis Acevedo (1938-2010), con fecha 19 de junio pasado.

 

sagare32@outlook.com