Pedro Peñaloza
Es a través de la desobediencia y
la rebelión que se ha hecho el progreso.
Oscar Wilde
El panorama que se observa en el país, hoy más que nunca, está lleno de contradicciones, desafíos y, al mismo tiempo, presenta resistencias para abrir otros caminos. El modelo político morenista que puso en marcha López Obrador tuvo como primer objetivo dominar el Congreso. Después, cuando el Poder Judicial representó una amenaza al régimen, se realizó toda una reforma, en pocas palabras un golpe de Estado, que logró someter a jueces y magistrados con personas afines al régimen. Además, se tiene bajo control al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y al Instituto Nacional Electoral.
La dominación política en estos momentos es total. Concentran el poder como nunca. Los contrapesos cada vez son menos. Los organismos autónomos dejaron de existir y la transparencia e información gubernamental son nulas. No obstante, este férreo control político, las cosas pueden cambiar poco a poco y es un mentís la “calma” que intenta transmitir la inquilina de Palacio Nacional.
El reciente y significativo levantamiento de los trabajadores del IMSS es un punto de inflexión nada despreciable. Las demandas no solo son salariales, sino también incluyen las condiciones laborales que padecen los trabajadores y las precarias condiciones en las que son atendidos los mexicanos en el sector público. Se suma también la bandera contra el líder sindical, típico “charro” al viejo estilo priista, diputado por Morena.
La estrategia del gobierno y de la cúpula sindical es realizar una votación amañada que pretende disminuir la influencia de las demandas de las bases trabajadoras y dar una apariencia democrática. Al momento de escribir estas notas no sabemos el resultado. En cualquier caso, la dinámica de las movilizaciones no se podrá detener, las peticiones reclamadas estarán vivas.
Es un acto grotesco que la presidenta y el director del IMSS quieran aparecer como “sensibles”, y anunciar que “revisarán la falta de medicinas y las condiciones materiales de los centros de salud”. Pero la pregunta es: ¿no sabían lo que pasaba en el Sector Salud? Por supuesto que lo saben, y no les ha importado. Su desplante es simplemente una táctica distractora.
No obstante que el oficialismo tiene todo el poder, no entienden que el trinomio, salud, educación y seguridad pública exigen respuestas de fondo y articuladas, no desplantes momentáneos y enmascarados. Esperemos que la rebelión de los trabajadores de la salud se consolide y logre sus objetivos, y que sean la punta de lanza para que otros sectores laborales y sociales abandonen el miedo y luchen por sus demandas. Este país fracturado lo merece.







