LUCHAN CONTRA EL MACHISMO EMPUÑANDO ‘MACHETES’

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Ciudad de México 27 julio 2026.- Moy y Sinta, ahora ancianos, han sido amigos desde la niñez. Sentados en un patio recuerdan sus vidas: la infancia, el amor y una tragedia sucedida en su pueblo.

 En la obra Machetes, que alista su estreno en la Ciudad de México, el actor y dramaturgo Mauricio Popoca explora cómo el machismo limita la capacidad de los hombres para expresar sus emociones, demostrar afecto o tener contacto físico con otros hombres sin ser juzgados.

 “Es un viaje al pasado para entender el presente”, define Daniela Vasch, codirectora del montaje con Sergio Figueroa: “Pienso que es un punto crucial del dramaturgo: hablar de masculinidad es hablar de un pasado”.

 Ambos amigos representan el contraste de dos realidades y sistemas de creencias.

 Moy (Joshua Gallegos Peixe) es cojo y tartamudo, un hombre afectuoso y capaz de expresar sus emociones. Creció en un entorno amoroso, con unos padres preocupados porque esas condiciones no definieran su valía.

 Sinta (Sergio Figueroa Pelopincho) proviene de un entorno de violencia; le inculcaron que “los hombres no lloran” y mucho menos abrazan o bailan con otro hombre. Ni siquiera si se trata de su gran amigo, que quiere enseñarle a bailar para unos 15 años.

 “Poner a los personajes en esta edad, entre los 60 y los 70, creo que es importante porque podemos ver el resultado de la forma en que fuimos educados o el sistema de creencias nos condiciona”, expone Vasch en entrevista.

 Popoca, joven dramaturgo nacido en Aguascalientes en 1999, sitúa la acción en un pueblo chico y conservador, dedicado a la agricultura.

 En la obra, creada en 2023, el machete es un elemento primordial: como herramienta de trabajo en el campo, por su connotación falocéntrica e incluso como arma de defensa o ataque.

 Como director artístico de Diletantes Teatro en Movimiento, compañía independiente de Aguascalientes fundada en 2014, Figueroa, quien codirige la pieza, estableció desde un inicio que el montaje incluiría algún elemento folklórico.

 Dentro de la obra se baila un fragmento de la Danza de los machetes, originaria de Nayarit.

 Fue precisamente a través de la danza que Vasch y Figueroa entendieron que este objeto era crucial y hasta les proveyó del título.

 En la obra, los bailarines zapatean al tiempo que chocan sus machetes contra el suelo y entre ellos.

 “Lo explica la misma danza: es justo para que los hombres potencien su gallardía”, dice la codirectora e iluminadora.

 El cuerpo es la herramienta principal de trabajo de la compañía. Sus integrantes siguen la línea del teatro físico donde las emociones, los conflictos y los deseos se ilustran mediante la acción física. En esa línea se formaron en la Universidad de las Artes en Aguascalientes.

 Una ventaja es que permite crear cuando escasean los recursos. Sólo se utilizan dos bancos en escena, y todo lo demás se construye a través del cuerpo, la acción, el juego y la fisicalidad de los actores. Entre ambos interpretan a cuatro personajes.

 “Es más fácil trabajar el cuerpo, entrenarlo y hacer cosas con él que conseguir a veces los elementos de utilería o escenotécnicos”, expresa. “El cuerpo es la única certeza que tenemos como creadores”.

 Vasch dice que el teatro físico es una característica particular de la escena en el estado.

 “Casi todo el teatro que se pueda ver en Aguascalientes o un porcentaje muy amplio siempre tendrá que ver con el cuerpo. Siempre el cuerpo es herramienta, es personaje, es acción, es transición”, asegura.

 La iluminación es un personaje más dentro de la puesta en escena. Explica que toda la obra se desarrolla dentro de un cuadrilátero del cual los actores nunca salen.

 “El reto y el juego de la iluminación consiste en crear atmósferas para generar distintos ambientes y logrando expandir, reducir o multiplicar el espacio escénico”, sostiene.

 Ayuda a marcar las transiciones temporales en las que se desarrolla la historia: la infancia, la adolescencia y la adultez.

 Sin ningún tipo de subsidio o apoyo a la creación, Figueroa financió el montaje de Machetes y el resto del equipo aportó su trabajo sin recibir remuneración alguna durante el proceso.

 Tres años después de su estreno en Aguascalientes, la obra se ha presentado en diversos estados y tendrá aún funciones durante el resto del año en distintos puntos del País, pero ahora llega por primera vez a la Ciudad de México: a partir del 30 de julio y hasta el 2 de agosto se presentará en el Teatro Benito Juárez (Villalongín 15, Cuauhtémoc); jueves y viernes, 20:00 horas; sábado, 19:00, y domingo, 18:00.

 La obra fue seleccionada para el Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios Independientes y la 45 Muestra Nacional de Teatro, entre otras convocatorias y festivales.