MÁS OPCIONES, NUEVOS DESAFÍOS CONTRA LA OBESIDAD

Agencia Reforma
Monterrey, NL 17 junio 2026.- La nueva generación de fármacos contra la obesidad promete pérdidas de peso, pero también retos de acceso y seguridad.
Riesgos en automedicación
Frente al catastrófico problema de salud pública que representa la obesidad, las farmacéuticas parecen responder con una carrera por ofrecer sustancias cada vez más eficientes para bajar de peso.
Sin embargo, esta mayor oferta también plantea retos respecto al acceso económico a los medicamentos, los riesgos del mercado ilegal y la automedicación.
Apenas en abril, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) anunció la aprobación de Foundayo, nombre comercial de orforglipron.
Se trata de una pastilla que actúa como agonista del receptor de GLP-1; es decir, imita la acción de una hormona natural para regular niveles de azúcar en sangre y disminuir el apetito.
Al mismo tiempo, se espera que el próximo año comience a comercializarse la retatrutida, un inyectable potente diseñado como un “agonista triple” para el tratamiento de la obesidad y la diabetes tipo 2.
Ésta es una sola molécula diseñada para activar no sólo el GLP-1, sino también dos receptores hormonales, el GIP y el glucagón, con el fin de regular el metabolismo, el apetito y el gasto de energía.
Lo llamativo de la retatrutida es que en sus pruebas ha demostrado que las personas pierden hasta un 28.7 por ciento de peso corporal tras más de un año de tratamiento.
Esta cifra es significativamente mayor a lo que reportan los medicamentos ya existentes.
“Los resultados que se están obteniendo son muy sorprendentes porque son iguales a los de la cirugía bariátrica”, indicó Ana Carla Cepeda López, especialista en medicina de estilo de vida e investigadora clínica del Institute for Obesity Research del Tecnológico de Monterrey.
Estos nuevos medicamentos se unen a un creciente catálogo en el que están sustancias que se han popularizado, como Ozempic, Zepbound, Wegoby o Mounjaro.
Estilo de vida es esencial
Las autoridades sanitarias han calificado el panorama del sobrepeso y la obesidad como “catastrófico” por su aumento constante y porque se asocia con un incremento en la probabilidad de sufrir diabetes tipo 2, hipertensión arterial y dislipidemia.
Un dato alarmante para Nuevo León indica que 93 de cada 100 adultos entre 40 y 49 años de edad tiene obesidad abdominal.
En el Congreso Internacional de Investigación en Obesidad del Tec, realizado en mayo, uno de los temas abordados fue el avance de los tratamientos farmacológicos para combatir esta enfermedad.
Los especialistas advirtieron que deben utilizarse bajo supervisión médica y como parte de un tratamiento integral.
“En ese sentido es: ‘ya voy con la nutrióloga, ya estoy haciendo actividad física, ya estoy en un patrón de estilo de vida saludable’ y ahora incorporas el medicamento”, comenta Cepeda López. “El medicamento no es el centro. El estilo de vida es el centro”.
Grandes desafíos
Con el desarrollo de medicamentos se combate un gran problema de salud pública, pero surgen otros desafíos, como la automedicación.
Patricia, estudiante de prepa, contó que entre sus compañeros hay quienes han probado Ozempic, para bajar de peso, pero de manera automedicada. Lo han encontrado en el refrigerador de sus casas guardado por sus padres.
“¡Y bajan de peso de un día para otro!”, exclama la joven.
También está el problema del mercado ilegal de medicamentos, sobre todo de productos fabricados en China y comercializados a través de internet.
En el caso de la retatrutida, aunque ya está en fase 3 -la última para poder salir al mercado- aún no ha sido liberado. Sin embargo, ya hay quienes lo ofertan en sitios en línea, reportan pacientes.
Finalmente está el reto del acceso y la necesidad de políticas públicas para quienes tienen ingresos bajos, pero que enfrentan la enfermedad.
En Estados Unidos, la píldora de Foundayo estará disponible en seis dosis diferentes, con un precio mensual de entre 149 y 349 dólares para quienes la adquieran sin seguro médico.
Se espera que Medicare pronto cubra la píldora para algunos pacientes, con un copago de 50 dólares al mes, reportó The New York Times, y los expertos prevén que algunos planes de seguro privados también la cubran.
Cada vez más ‘amigables’
Los beneficios son innegables y cada vez más eficientes.
Andreea Ciudin, coordinadora de la Unidad de Tratamiento Integral de la Obesidad del Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, y que participó en los ensayos de orforglipron, destacó en una publicación de su hospital la trascendencia de este medicamento oral.
“La posibilidad de disponer de un fármaco oral sin las limitaciones de otros tratamientos representa un avance importante para muchas personas con obesidad”, comentó la también investigadora principal del grupo de Diabetes y Metabolismo de la institución española.
“Este estudio confirma que podemos ofrecer opciones más cómodas e igualmente seguras que pueden favorecer que más pacientes accedan al tratamiento y lo mantengan a largo plazo”.
Foundayo (orforglipron) podría ofrecer una opción más conveniente para los pacientes que desean evitar las inyecciones, señaló The New York Times en la nota en la que daba cuenta de la aprobación por parte de la FDA.
“Se puede tomar con o sin alimentos a cualquier hora del día, mientras que la pastilla de Wegovy debe tomarse por la mañana, en ayunas”, comparaba.
Para la especialista en Obesidad, Alejandra Locken Castilla, Foundayo será un medicamento relativamente sencillo de acceder.
“Como ya no necesita una red fría para transportarse y llegar a las personas va a ser un poco más barato y accesible”, comentó en sus redes sociales.