MI CHARLA TEDX: “LA FILOSOFÍA COMO ANTÍDOTO PARA EL DOLOR”

FILOSOFIA PARA HORIZONTAL
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El pasado 25 de febrero participé en un evento de charlas TEDx en el Colegio Las Hayas, junto a mis alumnos de bachillerato, quienes prepararon durante meses sus discursos en español e inglés. Fue un evento juvenil, lleno de testimonios, enseñanza e inspiración. Aunque se trataba de un espacio pensado principalmente para los estudiantes, para mí fue muy significativo haber sido invitada como profesora, pues también me permitió vivir el proceso de presentar un discurso fuera del aula y más allá de los formatos académicos convencionales.

Cuando el coordinador de idiomas me hizo llegar la invitación en enero, supe de inmediato de qué quería hablar, tenía que ser algo que no solo pudiera ser una enseñanza de aula, sino algo que atravesó y transformó mi vida. Decidí hacerlo en español, porque respondía más a mi autenticidad. Y, por supuesto, tenía que ser de lo único que sé hablar: la filosofía, pero también sobre aquello que es un motor en mi vida: el amor. Fue un recorrido por la filosofía helénica —estoicismo, epicureísmo, Platón y Sócrates —, quienes enseñan algo inquietante sobre cómo vivir, cómo enfrentar la muerte: aceptar lo que no depende de mí, reconciliarme con ella y entender que el alma, quizá, no termina donde el cuerpo sí.

En relación al título de mi discurso, “La filosofía como antídoto para el dolor”, hablé de cómo la filosofía me ayudó a atravesar un duelo. Ese dolor habla de un corazón roto, del cual tuve que recoger los pedazos del suelo, para poder continuar con mi vida, del dolor frente a la muerte.

Hoy, ese acontecimiento me hace sentir distinta, me hace creerme una temeraria. Haber estado tan cerca de ese límite con la vida, me permitió encontrar una valentía y una fortaleza que no sabía que habitaban en mí. Prueba de ello fue asumir el reto de dar esta conferencia; algo profundamente personal que, por un momento, dejó de ser íntimo. No porque quisiera lucrar con mi historia o desensibilizarla, sino porque también ha sido algo que he cargado: un desenlace que, simbólicamente, al ponerlo en palabras, podría comenzar a encontrar un cierre.

Como me he mostrado en este espacio, soy una persona que se jacta de pensar, pero honestamente no puedo reducirme solo a eso; me inclino más hacia el sentir profundamente. Soy una romántica y hablo desde el corazón; por eso, el tema del amor es tan recurrente en mi columna; aunque, al final, es el tema que más le importa a la humanidad.

Así que el día de hoy, querido lector, hago otra confesión: le comparto mi historia de amor. Doy mi rostro, mi voz, mi pensamiento y una parte de mi intimidad; y el porqué creo en una idea de amor que trasciende la muerte, gracias a la persona amada que dejó la vida física hace apenas un año. Es una historia que aún duele, pero de una forma distinta, porque es un dolor que se ha ido transformando, que me ha hecho crecer y que forma también parte de lo que soy.

Después de mi experiencia en TEDx, me di cuenta de que, así como yo, todos tienen una historia que contar; todos hemos pasado por mucho, o al menos por aquello que nos marca y nos enseña algo. Ponerlo en palabras también es una forma de transformarlo en un bien, aunque su valor más profundo no está solo en decirlo, sino en vivirlo. Quizá por eso, aunque el discurso hablo del estoicismo, no me nombro estoica, porque es ahí, en la vida cotidiana, donde realmente uno se pone a prueba.

Comparto con ustedes la charla a través de este medio: