Por Maru Arcos León
Queridos lectores de El Regional Coatepec, el en el marco del Día Internacional de la lucha contra el Cáncer de Mama, que se celebra el 19 de agosto, es por ello que escribo unas breves reflexiones sobre la búsqueda de la salud cuando se transita el cáncer, con el objetivo de transmitir un mensaje de esperanza; inicio con la frase popular: “si la vida te da limones, prepara agua de limón” como una forma de aceptar una realidad y ante esta situación, explorar diferentes escenarios que hagan la vida más cómoda y en paz.
Mi nombre es María Eugenia Arcos León, y me encanta que me llamen Maru. Recibí el primer diagnóstico en noviembre de 2020 de cáncer de mama y en 2021 un segundo informe de que avanzo a los pulmones. He tenido diversos tratamientos y a la fecha todavía no he alcanzado la remisión; hace 3 semanas hubo un nuevo cambio de medicación. Por supuesto que he tenido que enfrentar diversos retos médicos, económicos, emocionales, familiares, físicos y hasta legales. Incluso deje de laborar ante un documento médico de invalidez. ¡Nada fácil!
Este año 2026 ha sido muy fuerte y especial, porque han sido varias amigas que han trascendido por el cáncer, y aunque quienes me rodean me dicen que me ven fuerte y que les inspiro por que me ven resiliente; la verdad que la tristeza, el duelo y el temor ante lo inevitable si me sacudió emocionalmente. Me estoy esforzando por honrar a la vida, en vivir un día a la vez y solo por hoy, en recordar con cariño a quienes partieron y en celebrar alegremente cuando una amiga me dice “Sali limpia en los análisis y estudios de imagen”.

Afortunadamente he contado estos años con familia y amistades, JUVECAN y Con-sentido, terapeutas, que han brindado su apoyo, y el más fuerte es Dios, que me va mostrando caminos. A todos y todas les agradezco profundamente, sobre todo a mis acompañantes a las quimios por que hay que viajar desde la madrugada y no sabemos a que hora vamos a regresar.
Antes del diagnóstico reconozco que mi forma de ser y vivir fue muy distinta a la actual, en este proceso he descubierto que el cáncer y cualquier enfermedad o problema que se le presente a una persona es un mensaje que nos hace ver hacia el interior de uno mismo, para hacer los cambios pertinentes en la forma de percibir y actuar.
Esta situación de salud no es mi amiga, pero no peleo con ella. Dicen los tanatólogos que “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”, si hasta el momento la enfermedad no se ha retirado, ¿para qué me sirve vivir aferrarme a las quejas o enojarme? Por tanto, ni quiero sufrir ni hacer padecer a quienes me rodean, en concreto a mi esposo que es mi cuidador principal. No pretendo minimizar los desafíos, popularmente se dice romantizar la situación, solo que hoy no deseo centrarme en los aspectos negativos. Mencionaré como ejemplo que por tercera vez se me está cayendo el cabello. ¡Por supuesto que no me gusta! Pues a buscar peluca y esta vez si me voy a maquillar. Y que, además, si estoy teniendo otros síntomas que me causan ciertas limitaciones, pero si no puedo bailar salsa o música de los 80, al menos si puedo disfrutar de la música y que “bailen los ojos” ¡jajajaja!
Uno de los consejos que he seguido, es orar y agradecer cada gota del liquido que entra por mis venas durante cada sesión, en orar por quienes están en la sala de quimios e incluso, en ocasiones, me vuelvo en el oído y platico con quien está en el sillón de al lado para reconfortarlo. Me admiro de los niños que son las que menos se quejan, son ejemplo al verlos reír mientras su madre o padre les leen un cuento o juegan mientras reciben su tratamiento.
Hace unos días, mientras un chofer de I drive nos trasladaba, comenzó a platicar con mi esposo y conmigo. Y al comentar sobre su vida desde la infancia, dijo una frase que me llamo la atención “el miedo es ausencia de Fe”, reconozco que el miedo me estaba dominando. Entonces, como una película empecé a recordar las siguientes preguntas
¿Con que actitud vas a vivir la vida? ¿Cuál es el sentido de vivir?
Me respondo: acepto mi vulnerabilidad y también mis fortalezas; si requiero ayuda la pediré; si puedo ofrecer apoyo, lo haré; los pensamientos tienen peso, “si lo crees, lo creas; la oración tiene poder, me apoyo en Dios; disfrutar de mi familia y de cada oportunidad de respirar.
Para quien esta transitando una enfermedad, sin importar cual, espero que mis humildes experiencias puedan serles útiles en algo. Nuestra alma y cuerpo requieren respirar en paz y alegría, actuar con gratitud, afrontar los desafíos/problemas desde una perspectiva de encontrar una solución, que nos permitan vivir con coherencia (se vale llorar y enojarse). Recordemos: “Mientras hay vida, hay sentido y esperanza.”








