MIGRACIÓN; ENTRE NECESIDADES Y GUSTO POR CAMBIAR DE PAÍS
MIGRACIÓN; ENTRE NECESIDADES Y GUSTO POR CAMBIAR DE PAÍS
Casi desde fines del siglo XIX y hasta nuestros días se pueden identificar cuatro momentos significativos sobre el fenómeno migratorio en América Latina y el Caribe, y en este contexto se encuentra México.
El primero está vinculado con las migraciones
transoceánicas; el segundo, las migraciones internas, producto de la crisis
económica casi a la mitad del siglo anterior y entre las décadas de 1930 y 40;
un tercero, las transfronterizas; y un cuarto, las que se producen ahora con la
globalización.
La primera, fue una válvula de escape en su
tiempo y momento. La segunda, ligada a una severa crisis económica que golpeó
el ámbito rural y generó una migración del campo a las ciudades. La tercera,
producto de conflictos políticos, económicos y sociales, que ocasionó una
migración entre países fronterizos desde la década de 1960. La cuarta se
produce en las últimas dos décadas del siglo XX y que se ha potenciado en estas
dos primeras décadas del 2000 y siendo la que mayor movilización ha hecho que
haya millones residiendo fuera de su país de origen.
Hasta el año 2020 se dijo que cerca de 30
millones de latinoamericanos viven fuera de sus países natales, siendo México
el que más aporta en ese sentido, cerca del 50%
La paradoja actual – dicen sociólogos como
expertos en economía y migración – reside en que la globalización debe,
hipotéticamente, homogeneizar el mercado planetario, en el cual existe una
marcada y también profunda desigualdad estructural, y donde realmente se
constituye la globalización es en el imaginario social, constituido a partir
del poder de la industria cultural. Es decir, todo habitante del planeta debe
tener acceso a la pantalla del televisor, porque éste lo iguala, lo informa, más
allá de su nivel cultural, social o económico, sepa o no leer y escribir. Eso
lo convierte en un potencial consumidor y también lo obliga, compulsivamente, a
buscar la forma de consumir, aseguran sociólogos.
Así pues, en sitios como los Estados Unidos,
siendo un inmenso territorio y periférico de la globalización, las
desigualdades cada vez son más profundas, y la exclusión aumenta en todos los
niveles, condiciones que en este momento tiene inquietas y nerviosas a miles de
familias y a millones de mexicanos.
Hace unas horas la diputada presidenta del
Congreso de Veracruz, Tanya Carola Viveros Cházaro, se expresó a favor de
otorgar las oportunidades laborales a los veracruzanos para evitar acudan a la
migración ilegal a los Estados Unidos, que, aun siendo un fenómeno nacional e
internacional, algo se puede hacer en favor de los paisanos.
La diputada local añadió: “No estamos en contra
de que la gente se vaya, pero lo que quisiéramos es que la gente se vaya por
gusto y no por necesidad, entonces lo que nos toca es trabajar para tener
mejores condiciones y que la gente se vaya por una decisión propia”, y en esa
tarea caminan los 3 niveles de gobierno para generar la soberanía alimentaria y
así detonar las actividades del campo, y eso nos habrá de requerir más gente
aquí, precisó la legisladora.
DE
SOBREMESA
Y es que la desigualdad y penurias regionales
fueron motivadas en gran medida por las ideas neoliberales desde el sexenio del
Presidente Carlos Salinas, desajuste incluso reconocido por economistas que
vinieron advirtiendo que el modelo privado en el campo se bloqueó y descompuso
casi irreversiblemente algunas regiones al desintegrar familias.
Hoy el problema migratorio debe reconocerse que
es un asunto multicausal y multifactorial, y producto de un empujamiento social
de otros gobiernos, pero que ahora se intenta atender de manera integral.
UN CAFÉ
LECHERO LIGHT
Y aunque la migración es hoy un tema de la
agenda mundial, Veracruz la ve naturalmente a diario, en calles y carreteras;
ciudades y en localidades, con mayor frecuencia y, sobre todo, en la región sur
del estado ver pasar personas de Centroamérica, Sudamérica, El Caribe y algunos
otros países es un fenómeno hasta natural y quizá inadvertido para otros puntos
de México.
Atravesar fronteras dejando residencia, familia
y amistades en busca de un establecimiento temporal o definitivo en otro país
no debe ser sencillo.
Es un derecho humano aspirar a obtener trabajo,
ingresos, salud y un futuro mejor, de ahí que se arriesguen a explorar lo
desconocido, incluso a la violencia criminal que los acecha, pero todo eso
mueve al actual régimen para buscar formas de que la población emigre por gusto
más no por las necesidades que satisfacer.
UN CAFÉ
CON DOBLE CARGA
Recordemos la intervención del Presidente López
Obrador, en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde propuso «el Plan Mundial de
Fraternidad y Bienestar» que busca combatir la pobreza, la desigualdad y
también las causas de la migración.
¡ ES
CUANTO !