MORENA, VIRULENCIA DENTRO Y FUERA
MORENA, VIRULENCIA DENTRO Y FUERA
“Un demagogo es aquel que predica doctrinas que
sabe que son falsas
a personas
que sabe que son idiotas”.
H.L. Mencken
La meta declarada por la
Secretaría de Organización Nacional de Morena de afiliar a 10 millones de
ciudadanos, puede suponerse que tiene el propósito de darle continuidad al
proyecto original de incorporar y sumar seguidores con distintas definiciones y
acciones. Ciertamente que no prevalecen criterios éticos o de purezas
“ideológicas”, tampoco se ponen estrictos con algunas cuestionables historias
de vida y trabajo, ni pasados políticos.
La lógica en la conformación
del ahora partidote, en mucho supone las pocas o nulas condiciones para sumar,
salvo la única, fundamental e incuestionable línea que estructura su
funcionamiento partidario, la de comprometerse fiel y obligatoriamente, es
decir obedecer y subordinarse a la visión y contexto que cada día defina el
líder para la transformación.
Desde los iniciales años del
forjado morenista y ante los primeros descalabros, pudo observarse cómo se
fueron haciendo laxos aquellos fuertes principios y compromisos políticos que
dieron pertenencia al movimiento. Tomó el timón de las afiliaciones una
descarnada e inescrupulosa visión de oportunidad para dar cabida prácticamente
a cualquiera que aceptara la obediencia ciega y sumara fieles a la causa, sin
importar toda la historia o hechos que se cargaran detrás, pues serian
perdonados u olvidados.
Bajo una idea pragmática y de
utilidad sin controversias, fuimos testigos de alianzas e incorporaciones que fueron
clara muestra de la ruptura de cualquier razón de ética política, ya que el
objetivo final no podría ponerse en cuestionamiento, al precio que fuera.
La nefasta pero eficaz conformación
de Morena como un partido “atrapa todo” dio buenos resultados para triunfar en
el 2018 y habiendo comprobado su utilidad, ampliar “sus horizontes” para
conservar el poder e imponerse como fuerza política dominante y sin contrapesos,
destruir el entramado institucional democrático y comportarse de manera
autocrática, cínica, sin escrúpulos.
De ahí que sea tan llamativa
la gritería y los reclamos principistas surgidos de la afiliación de Miguel
Ángel Yunes Márquez en Veracruz y de Alejandro Murat en Oaxaca, pues tal
virulencia no se ha manifestado cuando se adhirieron los de una abultada lista
de impresentables que desde el grupo original y a lo largo de su gestión
gubernamental se han ido sumando y actualmente forman orgullosamente parte de
Morena. Surge la duda del verdadero origen del reclamo contra los que en días
recientes han dado la nota de su afiliación, porque su falta de probidad no es
un criterio excluyente en las filas del partido.
Parecen más las luchas por los
intereses y los agravios existentes entre los grupos al interior por sus
espacios y cuotas, una disputa que no incluye cuidado de principios o pulcritud
política, porque en esta estructura partidaria ha sido vejada y abandonada su
primera pero inexistente narrativa de integridad. Está por verse que tan en
serio se toman las quejas expuestas por la gobernadora Nalhe y el gobernador
Jara, y sus preocupaciones sobre cuidar al partido.
Lo que sí nos ha regalado la
campaña de afiliación o reafilicion morenista, además de las imágenes de una
derrota total del discurso transformador, como ya lo comentamos, ahora también
la identificación de un proceso de balcanización y conformación de grupos de
intereses y orígenes contrarios, de tribus internas que parecieran estar en
pugnas mortales ante vacíos de control y liderazgo, lo que pudiera estar generando
una futura implosión.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Primer
lugar en analfabetismo, segundo en secuestros, cuarto en desapariciones y lugar
29 en índice de progreso social. A
Cuitláhuac García, ¿lo seguirá llenando de orgullo el Veracruz que dejó?
X: @mquim1962