MURIÓ EL POETA EDUARDO LIZALDE
La otra versión:
René
Sánchez García.

La semana antepasada, para ser más exactos el 25 de mayo pasado, murió
el extraordinario poeta mexicano Eduardo Lizalde (1929-2022) a la edad de 92
años. En el mundo cultural nacional y extranjero se le conoce como “El Tigre”,
por la calidad de sus trabajos como poeta, narrador, ensayista, editor,
académico y melómano.
El sobrenombre le viene del
título de algunos libros que escribió, pero particularmente de su pasión por la
lectura de las voces de Ramón López Velarde, Jorge Luis Borges, William Blake y
Antonio Plaza, quienes influyeron en su obra poética.
En los años cincuenta y en
sus inicios como periodista cultural y traductor, Lizalde fue expulsado junto
con José Revueltas del Partido Comunista Mexicano y juntos fundaron la Liga
Espartaco Leninista, de corta duración, pero de enorme influencia en los nuevos
poetas de ese tiempo. Probablemente de allí los críticos llaman a su poesía
como la del re-sentimiento. Se afirma que “la poesía de Eduardo Lizalde ha
renovado el discurso amoroso en la poesía española contemporánea, ha logrado
inyectarle esa fiereza”. De allí que sea considerado uno de los poetas más
importantes del siglo XX y de lo que va del XXI.
Siempre se le recordará por
su obra poética, pero más por sus libros: El
tigre en la casa, La zorra enferma, Caza mayor, Memoria del tigre, Tabernarios
eróticos y Otros Tigres, escritos entre los años de 1970 y 1995, que
“forman parte de una obra apasionada y apasionante. El tigre siempre fue uno de
los símbolos axiales de la poesía de Eduardo Lizalde. Este apasionamiento tiene
su origen en el tigre de William Blake, así como también en la mitología que
Borges hizo de este animal felino en varias de sus obras. No sólo fue el tigre
su pasión personal, igual fue el bolero como género musical, la desmedida Ciudad
de México, así como la tercera Tenochtitlán.
Lizalde fue Miembro de la
Academia Mexicana de la Lengua y doctor
honoris causa por la UNAM; ganador de premios importantes como el Nacional
de Poesía, el Xavier Villaurrutia, el Juan de Mairena y el Nacional de Ciencias
y Artes, entre otros más. En fin, Lizalde “no es solo un hombre de muchas
letras, sino igualmente de abundantes lecturas políticas y filosóficas”. En una
próxima entrega me abocaré a hablarles de otros temas importantes en la obra
escrita de este gran poeta mexicano, pero nada más grato que rendirle tributo
como homenaje en su memoria, sería leer algo de su poesía.
sagare32@outlook.com