¡Nadie aceptó!
¡Nadie aceptó!
Por Daniel Badillo
Sea porque mi
publicación pasó inadvertida y ninguno de los candidatos tuvo oportunidad de
leerla, o bien, que habiéndola leído no le dieron la menor importancia, lo
cierto es que nadie de los cientos de candidatos que buscarán una diputación
federal, local, presidencia municipal, sindicatura o regiduría en Veracruz,
aceptó el reto plasmado hace una semana en este espacio, para que dieran a
conocer públicamente su declaración patrimonial y de conflicto de interés, su
declaración 3 de 3 contra la violencia de género, y mucho menos aceptaron
someterse al antidoping y a los certificados médicos, para demostrar que son
aptos para el desempeño de tan importante responsabilidad.
Y es que nadie se
dio por aludido, lo cual es entendible, pues muchos de los actuales aspirantes
y suspirantes a un cargo de elección popular, difícilmente soportarían una
auditoría a sus bienes patrimoniales pues la gran mayoría de quienes hoy son
candidatos, sobre todo del PRI, PAN y PRD, han vivido –y bastante bien- del
erario público, lo que se traduce en mansiones, vehículos de lujo, cuentas
millonarias y un sinfín de recursos que no se corresponden con sus ingresos,
pues a pesar de que en la administración pública, sobre todo en Veracruz, los
sueldo de los altos mandos son estratosféricos, muchos de ellos y ellas, poseen
bienes que no han sido adquiridos únicamente con su sueldo.

Los nombres, estimado lector, apreciada lectora, usted los conoce.
No es necesario enlistar aquí a la caterva de trúhanes que se han enriquecido a
costa del erario público, y que hoy –en la antesala de la elección del primer
domingo de junio- hipócritamente aparentan ser blancas palomas, pero su nombre
y su prestigio se encuentran manchados por haber servido a gobiernos corruptos
como el del nefasto Javier Duarte de Ochoa, o por el simple hecho de haberse
enriquecido de manera inexplicable o, mejor dicho, bastante explicable al
meterle mano al cajón, y pretenden ahora que los ciudadanos voten otra vez por
ellos, pasando por alto el pésimo desempeño que tuvieron como servidores
públicos.
El reto sigue
estando presente, a pesar, insisto, de que nadie lo haya leído o tomado en
cuenta, pues en este espacio hemos insistido, desde hace tiempo, en que varios
de quienes hoy son “grandes políticos”, no tenían ni para pagar un traje de
regular calidad, y ahora hasta la manera de caminar cambiaron; como dice el
presidente López Obrador, se mudaron a zonas residenciales pues son personajes
acomplejados que piensan que “tener es sinónimo de ser”.
Por eso ahora que
los veracruzanos tendremos nuevamente una cita con la democracia, es necesario
evaluar perfiles, pasados y presentes de todas y todos los candidatos,
destacando a aquellos que ya se sirvieron con la cuchara grande, y ahora
quieren volver a medrar con el erario, pues es muy cómodo para ellos
apoltronarse otra vez –si es que acaso el pueblo vuelve a votar por tales
especímenes- en las curules de San Lázaro o del Congreso del Estado, donde
seguramente pasarán sin pena ni gloria, porque se trata de personas que no
tienen llenadera pues se han convertido en rémoras del erario público.
De allí que
reitero mi llamado a los ciudadanos a elegir bien por quién votar, a revisar la
trayectoria de todos los candidatos, a revisar qué se dice de ellos y a
analizar cómo vivían y cómo viven ahora, pues, insisto, muchos de ellos no
saben hacer otra cosa que vivir del presupuesto, por lo que ya va siendo tiempo
de ponerles un alto; por el bien de Veracruz, que el pueblo tome la mejor
decisión.

VERACRUZ MERECE UNA EXPLICACIÓN
Y ya que hablamos
de personajes impresentables, es necesario que los veracruzanos conozcamos qué
fue de los presuntos bienes incautados al deleznable ex gobernador Javier
Duarte de Ochoa, pues por un lado el ex mandatario Miguel Ángel Yunes Linares
en su momento informó que eran miles de millones de pesos los que se habían
confiscado a Duarte y su pandilla de secuaces, tanto en bienes muebles como
inmuebles.
Sin embargo, hace
unos días, en una conferencia de prensa, el actual gobernador del estado, Cuitláhuac
García Jiménez, puso en duda que hubieran existido tales decomisos, señalando,
incluso, que había salido muy caro al gobierno “expropiar” esos bienes. De allí
que los veracruzanos exigimos una explicación, pues hasta ahora no queda claro
cuántos bienes se confiscaron, qué cantidad de recursos financieros se
recuperaron y, sobre todo, dónde están los mismos, es decir, en qué institución
bancaria; de igual manera, es necesario saber qué pasó con los bienes muebles e
inmuebles, no vaya a ser que al final hasta tengamos que ofrecerle una disculpa
a Duarte.
Exhorto, por lo
tanto, a Miguel Ángel Yunes Linares y a Cuitláhuac García Jiménez a que
informen lo que en derecho proceda, pues cada uno de ellos tiene su propia
versión; urge crear, en el gobierno de Veracruz, el Instituto para Devolverle
al Pueblo lo Robado, al igual que en el gobierno federal, para que se
transparente, uno a uno, cada bien y cada peso presuntamente confiscado a
Duarte.