NARRAR DESDE EL ARTE

Agencia Reforma
Guadalajara, Jalisco 9 marzo 2026.- A Eugenio Caballero le interesa contar historias. Lo hace desde el cine, donde ha desarrollado su trayectoria como diseñador de producción, y también desde otros formatos en los que puede construir un relato a partir de imágenes, objetos o espacios.
En ese territorio aparecen temas que atraviesan su mirada: la guerra, el poder, la naturaleza y el arte como una forma de procesar la experiencia.
Esa lógica narrativa es la que guía “La Naturaleza Íntima de la Vida. Ernst Saemisch (1902-1984)”, exposición que abrirá sus puertas en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara.
Se trata de su segunda experiencia curatorial y de un recorrido por más de medio siglo de trabajo del pintor alemán, desde la década de 1920 hasta los años 80, a través de más de 200 dibujos y pinturas.
El proyecto surgió a partir de la invitación para revisar el acervo del artista y el punto de partida era la posibilidad de construir una narración.
“Mi medio es el cine, pero tengo algunas otras inquietudes, estudié historia del arte, cuando empecé a hacer cine yo no quería y no me imaginaba en la academia o curando exposiciones, sin embargo, he encontrado que hay algunos proyectos que me mueven tanto como hacer cine, al final para mí lo importante es contar historias”, define Caballero.
El diseñador de producción, ganador del Óscar por su trabajo en El Laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, tuvo su primera experiencia curatorial precisamente en el Musa, el mismo espacio donde se montó su primer trabajo de curaduría: “En Casa con Mis monstruos”, la exposición dedicada al universo creativo de Del Toro. A partir de ese proyecto surgió la invitación para trabajar con la obra del pintor alemán.
“La exposición que hicimos de Guillermo tenía que ver con contar historias, con entender de dónde venía la inspiración que hay después en su obra y conectarlo con el arte mexicano que lo había formado a él y de alguna manera a mí también. Esa era la propuesta curatorial. Y lo mismo pasa en esta exposición”, explica el creativo.
El proyecto implicó revisar un acervo amplio de dibujos y pinturas producidos por Saemisch a lo largo de su vida. De ese conjunto surgió la selección que hoy reúne alrededor de 230 piezas y que recorre más de medio siglo de trabajo.
“Cuando decidí involucrarme en esto, cuando me invita la familia Saemisch, tuve que analizar un acervo de cerca de 7 mil piezas entre dibujos y pinturas. Hicimos una primera selección con base en lo que yo iba sintiendo frente a la obra. Todavía no había articulado la parte narrativa, pero de pronto empecé a sentir que había una historia”, recuerda el director de arte.
Ese relato tiene que ver con la manera en que el pintor respondió a los acontecimientos que marcaron su vida. Ernst Saemisch nació en Alemania en 1902, estudió en la Bauhaus y durante varios años recorrió el mundo como marinero mercante, pero la Segunda Guerra Mundial transformó su vida y su relación con la pintura.
Después de la guerra, Saemisch decidió tomar distancia de la representación directa de la figura humana. En su obra comenzó a aparecer con mayor fuerza el paisaje y la naturaleza como espacios de observación y refugio.
“Después de la guerra él decide alejarse de la figura humana. No quiere saber nada de lo que tiene que ver con los hombres que provocaron ese destrozo en las guerras. Entonces se refugia en la naturaleza y se ve cómo evoluciona hacia paisajes sin figuras humanas, paisajes muy melancólicos, muy urbanos, y luego cómo empieza a centrar la atención en la naturaleza”, explica Caballero.
Ese proceso de búsqueda lo llevó con el tiempo hacia la abstracción. En esa transición también aparecieron influencias que el artista había acumulado desde joven: el arte oriental, el uso de tinta y papel chino, y el interés por el arte prehispánico.
La llegada a México en 1964 marcaría otra etapa en su trayectoria. Saemisch se instaló en lugares como Valle de Bravo, desde donde continuó desarrollando su pintura.
“Él tiene una paleta muy controlada en Europa y cuando llega a México todos estos colores, todo este arte prehispánico, toda esta calidez, toda esta humanidad de pronto afloran y se convierten en lo que son sus obras de los últimos años”, resalta el curador.
En el conjunto de la exposición, Caballero identifica una constante: la pintura como una forma de procesar la experiencia personal y los acontecimientos históricos que atravesaron al artista.
“Hay cicatrices abiertas muy grandes y para él la única manera de cicatrizarlas era a través de la pintura. Esa autenticidad se refleja en lo intangible que tiene el arte, en esa sensación que aparece cuando te pones frente a una obra y de pronto sientes algo que no necesariamente puedes explicar”, completa el curador.
Desde esa perspectiva, el recorrido de la exposición propondrá observar la evolución de la obra de Saemisch, pero también detenerse en la experiencia que provoca la pintura.
“La exposición es como una ventana a la vida y al alma del pintor. Él era muy claro con sus ideas y con esta búsqueda de lo esencial. Lo que vemos aquí es esa búsqueda a lo largo de décadas”, concluye Caballero.
Qué: “La Naturaleza Íntima de la Vida. Ernst Saemisch (1902-1984)”.
Cuándo: Abre sus puertas este 19 de marzo y permanecerá montada hasta el 23 de agosto.
Dónde: En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, ubicado en Avenida Juárez 975.
Horario: De martes a sábado, de 10:00 a 18:00 horas, y domingo, de 10:00 a 15:00 horas.
“De pronto empecé a sentir que había una historia muy clara en la obra de Saemisch, la de un hombre que refleja su tiempo y cómo reacciona a lo que le sucede en una época tremendamente convulsa, en una época en la que no sabes en quién confiar, por eso me parece tan pertinente esta exposición ahora, porque los temas no se acaban, vuelven y vuelven”. Eugenio Caballero, curador.