NO ESTARÁN PARA SIEMPRE
NO ESTARÁN PARA SIEMPRE
Martín Quitano Martínez
“No se detienen los procesos
sociales ni con el crimen ni con la
fuerza”.
Salvador
Allende
De las
insolidaridades, pasamos a la insororidades, a la irracionalidad y la complicidad.
A un conjunto muy amplio de la sociedad, prácticamente no le interesan los
resultados de la gestión gubernamental o de los poderes legislativo y judicial.
Esa indisposición social también se puede identificar de manera más amplia hacia
sus conjuntos sociales o sus comunidades. Se observa que muchos conciudadanos
son ajenos a cualquier noticia o suceso, “pasan de todo” lo que tenga que
ocurra más allá de un metro de distancia y en otras muchas ocasiones respaldan
cosas indefendibles.
La
tragedia social y política que enfrentamos queda patente cuando suceden
situaciones como las ocurridas en Guadalajara, en un grande y concurrido concierto
de corridos, en el que artistas y público homenajean a un capo principal del país, después de que se
encontraran los horrores del rancho Izaguirre. Es la misma zona, son los mismos
habitantes, es el mismo grupo delincuencial. ¿Qué relato social se arma ante
ambos escenarios?
Oponer
resistencia a lo que sucede en nuestro país pareciera una opción lejana.
La
condición de abandono y hartazgo que dieron paso a las “esperanzas” de las “transformaciones”
ofrecidas, en la vía de los hechos se repiten, permanecen, incluso se
profundizan. La realidad demuestra la continuidad de la aplastante fuerza de
los privilegios, de las corruptelas, permaneciendo la estrategia de negar lo
nefasto e ilegal que sigue prevaleciendo como norma de trabajo.
La
acartonada y mentirosa repetición de las frases que auparon el arribo del
mesías, cada vez más muestra su insolvencia pese a seguir teniendo adeptos. Su
agresión a cualquier inteligencia
critica mínima, enseña su rostro deshumanizado, clientelar y oportunista, su
ambición desmedida, su soberbia y cinismo.
Las
presencias públicas de sus principales referentes se deleitan en hacer
evidentes sus incapacidades, sus lejanías, sus complejos, su poder. Son esos
sucesos diarios que conforman un continuo de cinismo y ruindad, que desmontan
las palabras de una narrativa cada vez más en los huesos. Hay ejemplos en
cualquier nivel de los ejercicios públicos; donde estén muestran sus
principales referencias: la ignorancia, la ambición, la prepotencia y la
desvergüenza.
Los
actualmente poderosos se comportan como si siempre fueran a estar en las mismas
condiciones, como si su mismo comportamiento no estuviera generando las
suficientes contradicciones para su destrucción interna. Lo veremos pronto y
este periodo quedará registrado como el peor de nuestra historia reciente.
Hoy nuestro
país vive una tragedia y en ella nos encontramos todos. La dimensión de las
respuestas posibles se ubica en la capacidad cada vez más amplia de mirar para
otro lado. El panorama gris, en más de un caso oscuro, pese a todo, en algún
momento tendrá salida, no como un acto de fe sino antes que nada como procesos
sociales que transforman y marcan cambios que más temprano o más tarde se
´presentarán, como ha pasado a lo largo historia ante la irracionalidad, la
arbitrariedad y la injusticia que hoy por hoy están ampliamente presentes.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA
Y cuando
despertamos el huachicol también seguía ahí.
X: @mquim1962