René Sánchez García
Hace aproximadamente un mes, salió al aire en el portal televisivo de Neflix, un cortometraje divido en seis partes con el título de No tengo miedo. Se trata de una historia que retrata la condición de explotación y pobreza hacia los campesinos o personas que se dedican al corte de café en algún lugar de nuestra América Latina. También, como un grupo pequeño de personas abatidas por no encontrar nuevas fuentes de trabajo, delinquen con el fin de obtener un dinero extra para sobrevivir. Igual, seis niños demuestran al público televidente lo que es verdaderamente la amistad, el amor a sus semejantes y, que mediante la unión se pueden lograr cosas inimaginables.
La película o cortometraje se ubica geográficamente en algún país pobre latinoamericano. En lo que respecta al tiempo, el film se desarrolla durante el período de vacaciones escolares de los niños, mismo que coincide precisamente en el año en que se desarrolla un Campeonato Mundial de Futbol, o sea en 1986 y donde la figura consagrada es la de Diego Armando Maradona. Todo el argumento se desprende a partir de la quema de una hacienda cafetalera que ha sido invadida por la roya, lo que provoca que los cortadores del aromático pierdan no sólo el empleo, sino sus legítimas esperanzas de una vida mejor. Es allí donde se planea el tema central: el rapto de un infante que sigue por la radio el Mundial citado.
Así, un buen día, uno de los niños descubre que, en un lugar alejado de la hacienda, se encuentra un niño (hijo de un comerciante de frutas y verduras de la ciudad) privado de su libertad, así como encadenado de una de sus piernas, en malas condiciones de salud y lleno de miedos. Durante varios días el niño le lleva agua y alimentos, guardando el secreto. Pero los otros niños y niñas se enteran y es allí donde se inicia la gran aventura de rescatarlo. Asunto que coincide con la ambición de las familias de los niños, de pedir un dinero por el rescate y largarse a otros lugares. No contaré el final a mis lectores a fin de que vean dicho cortometraje.
Lo que deseo destacar de No tengo miedo, es que nuevamente nuestro Coatepec Mágico fue quien brindó las locaciones naturales para la filmación realizada en el 2025. Allí aparecen fincas conocidas cargadas de nuestro café aromático, las hermosas instalaciones de un conocido beneficio cafetalero, una o dos calles conocidas de nuestra ciudad, una central de abastos cercana, entre otras cosas más. La verdad no es una película con demasiada tensión dramática o con finales inesperados, pero tiene muchas bellas tomas fotográficas que valen la pena admirarlas. Espero que la vean, gocen de unos ratos entretenidos en familia, pero sobretodo, la recomienden para fomentar, aún más, el turismo de nuestro Pueblo Mágico.
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