Norteño norteado
Norteño norteado
Por Salvador Muñoz
Don Hugo, estoy seguro que si
elementos de Seguridad Pública, en este caso, un equipo de Antimotines, hubiera
actuado contra el grupo de vándalos que causaron daños y destrozos en inmuebles
de empresarios, religiosos y de Gobierno del Estado, (reitero) estoy seguro que
los ciudadanos en general lo hubieran celebrado… por supuesto, debemos entender
que sus muchachos así como usted y subalternos, están al tanto de lo acontecido
en Baja California, Jalisco, Ciudad de México y de cajón, Xalapa, donde han
sido expuestos y señalados los uniformados por abuso policial, incluso,
homicidio, y por lo tanto, (reitero) estoy seguro que ya se debió hablar con
cada elemento o grupo, de que lo acontecido en cada locación citada ¡es lo que
no se debe hacer!
Creo que a muchos ciudadanos nos
queda claro que el papel de la Policía es la de preservar el orden, como una de
las máximas a mantener, y cada Jefe tiene su modo de hacerlo… y cada ciudadano
tiene en claro que no es la pasividad con la que se debe actuar cuando el bien
de un empresario (del tamaño que sea) está siendo vandalizado ante la
indignación del xalapeño.
A lo que voy, don Hugo, es que bien
se puede actuar contra un ciudadano agresivo sin necesidad de matarlo y usted
debe saberlo mejor que yo: Contención y Sometimiento. Aunque claro, para eso,
se requiere de estrategia, inteligencia y capacitación. Si no se actuó por la
ausencia de estos tres elementos, es comprensible pero entonces, realmente no
sé qué hace ahí…

Lo que me preocuparía, don Hugo, es
que si no actuó, fue por creer en ese argumento que habla de un dejo perverso
en el actuar de los anarquistas para buscar exhibir un abuso policial por parte
de sus elementos (por cierto, principio base de la manifestación por Carlos
Navarro), ¡pues para eso se tiene a Derechos Humanos! ¡Llévelos en los
operativos! ¡Mantenga a uno o dos en las bases como San José que atestigüen las
condiciones en que llega el infractor!
Pero de cualquier modo, don Hugo, sea
cuales fueran las razones para no actuar contra el acto vandálico que causó
daños no sólo en las instalaciones de Seguridad Pública, o en un templo
católico, o en diversos locales comerciales, desde mi humilde punto de vista,
hubo negligencia de su parte, como servidor público, como funcionario, como
secretario de Seguridad Pública, por no defender la máxima que le comentaba
líneas arriba: la preservación del orden… puede usted abogar que “se preservó
la vida”… si se refiere entonces a la de los jóvenes vándalos, se la puedo
dar a ganar pero implicaría que empezara a temer (sin deber) cada vez que viera
una patrulla pasar a mi lado…
Don Hugo… pregunte a los empresarios,
a los comerciantes, qué opinan de su papel como secretario de Seguridad Pública
este lunes… pregunte a los empleados que esperan ansiosos regresar a sus trabajos…
¡espere! A lo mejor por esto, para pagar los daños, reforzar las rejas, reponer
los cristales, y un largo etcétera, se tenga que prescindir de los servicios de
uno o dos empleados…

En fin, don Hugo, ya para terminar esto, quiero dejarle dos puntos:
1.- Me queda claro que el lugar que usted ocupa, no es fácil… no importa cuánto haga, a cuántos delincuentes enfrente… un homicidio, un robo, un atraco, siempre echará abajo el castillo de arena y es volver a empezar… no es fácil su chamba…
2.- Pero también me queda claro que hoy, usted quedó a deber a los xalapeños, a los veracruzanos, porque si hubiera puesto el diez por ciento de enjundia que le puso a los manifestantes de El Tajín, pero con estrategia, inteligencia y capacitación, a estas alturas comerciantes y ciudadanos diríamos: ¡Bien por el norteño! Y no pensar que anda “bien norteado”.