Agencia Reforma
Ciudad de México 21 octubre 2026.- Disminuyó la participación de médicos y enfermeros respecto a la movilización de ocho días antes; igual denunciaron atención a destajo, compra de insumos con recursos propios y cambiaron el Zócalo por Paseo de la Reforma.
La nueva oferta de las autoridades, una propuesta salarial del 8 por ciento -4 por ciento directo al salario tabular y otro 4 por ciento a la ayuda para pago de renta-, e incorporar 10 mil plazas de base, ofrecida la víspera, mantuvo inconforme a los disidentes sindicales.
Ocho días después de una movilización que reunió a médicos, enfermeras, personal administrativo y jubilados del IMSS, la protesta de trabajadores de la salud perdió fuerza, participantes y hasta su destino original.
La idea era salir del Centro Médico Nacional Siglo XXI para llegar al Zócalo capitalino, pero el contingente terminó en Paseo de la Reforma.
Los organizadores atribuyeron la menor convocatoria a que parte del personal permaneció atendiendo a los derechohabientes, sin embargo, en la movilización anterior, la protesta también se realizó con los servicios médicos abiertos.
Los inconformes exigen un aumento de al menos 10 por ciento directo al salario tabular y un 4 por ciento adicional en prestaciones y la salida de Rafael Olivos, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social.
Los manifestantes reclamaron un congreso extraordinario, una nueva negociación salarial y mejores condiciones laborales en hospitales y unidades médicas.
Entre quienes participaron estuvo Judit Trejo, licenciada en Terapia Física y Rehabilitación, quien denunció que el personal del IMSS debe comprar materiales médicos con su propio salario para atender a los pacientes ante la falta de insumos.
La especialista aseguró que los trabajadores enfrentan jornadas saturadas, consultas de apenas 15 minutos y agresiones verbales de derechohabientes inconformes con la atención.
“Nos hacen ver pacientes a destajo, porque es uno tras otro, tras otro, tras otro, y de verdad es que no se puede”, denunció.
Para la especialista, el anuncio salarial de Robledo es ajeno a las condiciones de trabajo del personal médico.
“Es una mentada de madre para los trabajadores, de verdad es que él no se pone los zapatos ni del trabajador, ni del derechohabiente, ni de los médicos, enfermeras, asistentes médicos que día con día damos el servicio a los pacientes con lo que tenemos”, declaró.
Juana Edith García Becerra, fisioterapeuta de la Unidad de Medicina Física y Rehabilitación Sur, rechazó el incremento salarial y exigió la salida de la dirigencia sindical.
“Es una tomada de pelo para nosotros como trabajadores, porque si lo desglosamos, realmente lo que nos están ofreciendo es más o menos como un 3 y tantos por ciento”, sostuvo.
La trabajadora cuestionó que los acuerdos salariales fueran negociados sin la participación efectiva de las bases.
El doctor Ricardo Cruz Cotero, presidente del Sindicato México de Salud y portavoz de la Unión de Sindicatos del OPD IMSS-Bienestar, calificó las nuevas basificaciones como un paliativo.
“Una aspirina, un mejoralito para los problemas tan serios que hay en el OPD IMSS-Bienestar”, expresó.
Cruz Cotero, quien participó en trabajos permanentes con la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, cuestionó el ofrecimiento de 10 mil plazas de base y recordó que anteriormente se había anunciado la regularización de más de 200 mil trabajadores.
“De todo lo que se prometió de las más de 200 mil plazas que se habían prometido de base, no se cubrieron ni el 50 por ciento, pues yo lo veo como un paliativo”, sostuvo.








