PEPE NO IRÁ POR XALAPA; VA POR TODO VERACRUZ

Por Edgar Hernández
Más allá que Pepe Yunes quiera o no jugar la diputación por Xalapa o Perote, sea de la mano de MC, el
PRI o algún otro nuevo partido, el proyecto real es construir una fuerte ofensiva ciudadana que ponga fin a la dictadura disfrazada de Morena vía fraudes electorales.
Habrá de ser una cruzada histórica que encabece quien fue despojado de la victoria en 2024.
Será una lucha que no se agota en un requisito electoral previo al 2030.
El punto es abrir el camino de la democracia por la vía del sufragio no por la trampa del relleno electrónico y compra del voto.
Un ejército de vigilantes del voto de cara a los corruptos Servidores de la Nación, que coaccionan y amenazan, será el centinela que irá de la mano del votante para que de manera pacífica impidan el saqueo electoral.
Y si en 2024 en menos de tres horas, a partir de la apertura de las urnas ese infausto 2 de junio, desparecieron más de 600 mil sufragios para adjudicarlos a la candidata de Morena, Rocío Nahle, hoy no sucederá lo mismo.
Minuto a minutos desde que cierren las casillas, se publiquen las sábanas de los resultados y el ejército traslade a resguardo los sufragios, la ciudadanía quedará apostada en el escenario para ser testiga de la realidad.
La opinión pública observará e impedirá la alteración, vía algoritmo, de las cifras y boletas de conteo en donde hasta los muertos votan.
Esa será la meta, el verdadero compromiso de Pepe Yunes que va más allá de un apetito personal por alcanzar un escaño local.
Es la decisión de Pepe resultante de dos sorpresivas derrotas -2018 y 2024- en donde a la buena se fue confiando en el voto ciudadano que se dio, pero que aparatosamente se perdió en la mesa.
En 2018 el atraco fue de 780 mil votos desaparecidos, mientras que en 2024 rebasó -como anotamos líneas arriba- los 600 mil sufragios y aún cuando así se probó ante INE OPLE, que se remitió a tribunales locales y federales, el estruendo de la victoria Morena y condicionada la opinión pública el reclamo pasó a segundo término, al vil olvido.
Hoy a meses de que se abra la convocatoria de participación de aspirantes, a sus mejores hombres, a los líderes regionales, a quienes de manera honesta y sin el patrocinio de dinero del crimen organizado vayan por la representación de sus distritos electorales, la ciudadanía se prepara.
Ese es el escenario de Pepe, su nueva lucha.
Mientras el empeño de Morena va encaminado a exterminar a quienes llaman el “huevos tibios” , una cruzada que abanderan Nahle, el atarantado y un puñado de corruptos periodistas que han traspasado incluso la vida personal y familiar del peroteño. Nahle y seguidores -voceros incluidos- son de los que gritan ¡Al Ladrón, al ladrón! cuando lo tienen en casa.
¿O no don Josè Luis?
Es el calificativo que pretende en un juego de espejos en donde la honestidad, esta sí valiente, está del lado de quien hoy descalifican o confunden con cobardía cuando en los hechos, a Pepe se le acredita la gestión de 3 mil 800 millones durante su periodo como Senador de la República, para 83 municipios, Xalapa incluido, en donde la obra pública sigue siendo parte del bienestar de los veracruzanos.
Ese repetido subir a tribuna para condenar la militarización en las calles en la era de López Obrador, no cuenta para los chairos.
Ningún crédito le dan a Pepe, experto en finanzas, cuando subió a tribuna a denunciar a donde estaban llevando los presupuestos que por mayoría aplastante de Morena aprobaron en el Congreso de la Unión.
¿Eso es tener los blanquillos tibios?
Los traidores de casa de su propio partido, el PRI, al voltear a otro lado cuando jugaba por un cargo de elección popular y la misma gubernatura; la persecución de parte de Erick Cisneros que se sentía dueño del electorado cuando Pepe andaba en proselitismo y tantas historias más sin contar salvo que para los cacalovers solo era un “huevos tibios”.
Un “huevos tibios” que se le hicieron templados, calientes o duros -eso no lo sabe ni la decadente diputada que le inventó el mote- cuando en el debate con Nahle por la gubernatura, le restregó sus bienes mal habidos con testimonios y denuncias fiscales.
Pepe no va por la capital.
El juego de la política no es Xalapa en donde Américo y Román y el panista Sergio Hernández, la tienen ganada por la pésima gestión de la alcaldesa Daniela Griego.
Vaya, incluso si juega Ricardo Ahued, nada tiene que hacer debido a que ni tiene carácter ni templanza y solo es un buen conserje preocupado por sus tiendas de plásticos en donde envuelve sus productos con el periódico de López Obrador, “Regeneración”.
¿Quién si juega por Xalapa del lado moreno, es ese sobrino del nefasto traidor a la Patria de Miguel Angel Yunes, llamado o apodado Tato Yunes… Pues ese ni con la bendición de Nahle, que la trae, gana Xalapa rural! Es un perdedor que ha transitado por tres partidos políticos en los que nunca ha pintado.
Por ello y muchas cosas más es que Morena confía en la trampa electoral y tener a Pepe encasillado en la capital Xalapa. No sabe la sorpresa que les espera.
Y es que el proyecto incumbe a más de cinco millones de electores de 212 municipios…
¿O no Pepe?
Tiempo al tiempo.
*Premio Nacional de Periodismo