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Sáb, 1 ago

POETA URBANO

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La Feria del Libro en el parque de Coatepec en el mes de septiembre, ofreció, además de libros, gratos encuentros como conocer a Williams Paul Castillo Cruz, a quien los ciudadanos xalapeños lo consideran un poeta urbano, “él hijo del pueblo”. Es un personaje que se nutre de literatura y las cosas simples que se descubren con la sensibilidad en el diario vivir, así estructura su poesía. Williams afirma que se siente bien que así lo nombren, pues no busca reconocimientos y premio alguno, es muy feliz escribiendo lo que le dicta su alma.  Es parte del paisaje urbano, quizá un fragmento de esa poesía que muy pocos ven, pero que está presente en la vida y es valiosa.

Según él un poeta es aquel que vive y siente la poesía en la piel, puede escribir versos o no, pues de cualquier forma su alma está vinculada a esos motivos que para los demás son indiferentes. Williams se considera de esos poetas que descubren la poesía en cualquier lugar como si cazara mariposas en pleno vuelo, simplemente porque algo comunican con su presencia. La poesía es un ungüento que lo sana y lo refugia del dolor, tan solo al imaginar lo invisible o lo abstracto.

            El hijo de vulgo expresa que la poesía académica crea belleza, estética en su estructura e idealiza la naturaleza, posee ángeles y dioses muy alejados de la gente común; en cambio él tiene a la ciudad, sus calles y atmósferas para la creación de sus poemas los cuales expresa con las palabras más comunes y simples que la gente habla en el diario vivir. Intenta romper la métrica, las rimas y escribir con más libertad para la gente de a pie, ese es el poeta de la calle que se siente libre como el mismo viento o como la lluvia que no pide permiso para caer.

A los once años de edad escribió su primer poema que lo hizo acreedor a un premio en la escuela Carlos A. Carrillo. Tuvo la fortuna de crecer al lado de una monja que fue su tutora y, tal como lo hizo Sor Juana Inés de la Cruz, también cultivaba la poesía sacra.

Es autor de un interesante libro de poesía, “Obra Negra” -Lunaria Ediciones-. Ha escrito en revistas como Tiempos “Distemporaneos”; “Analectas con Cubrebocas”; “Antología de los sueños” y libros independientes, y ha sido invitado a eventos culturales para hablar de poesía. Escribe poesía usando y cambiando de posición las palabras, considera que es una forma de jugar con el cerebro y los lectores que no son atentos, les cuesta descubrir este tipo de arte.

Para Williams Paul Castillo Cruz, escribir es fugarse del mundo, sus problemas y horrores de la realidad sintiéndose pleno, feliz y libre de cualquier atadura. Para definir la poesía le gusta mucho una frase de Giuseppe Ungaretti. Él decía que la poesía era únicamente poesía cuando en si misma guardaba un secreto. Recorre calles y callejuelas como un Sócrates Posmoderno y parece descubrir las huellas del cínico Diógenes de Sinope, aquel que vivió como un perro, pero hoy es una estrella que brilla entre las estrellas.

Parece un poeta de las cosas simples, expresa que crea con cierta naturalidad poemas que comunican lo que ve y traduce con el alma, como un árbol que da frutos simplemente porqué es un árbol. Desde hace 34 años está relacionado con este lenguaje literario con el que se identifica con la vida, porque esa es su personalidad. Ha participado en muchos eventos culturales compartiendo la musicalidad de sus versos y mostrando su orgullo de ser un poeta. Participó en un evento “Como Humanos en Concierto” recientemente presentado en la Feria Internacional del Libro Politécnico Nacional 2026. Es egresado de la Facultad de Idiomas.

Entre libros, música y poemas transcurre su vida, se considera libre por naturaleza, el viento es su confidente y lo ayuda a difundir su poesía por muchos rincones de la ciudad.

Si alguna vez te encuentras en la calle con Williams Paul Castillo Cruz, el hijo del vulgo, su presencia te trasmitirá el verso de la vida, o quizá te mude en un poema. rafaelrojascolorado@yahoo.com.mx

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