PRESENTA LUISA HUERTAS LIBRO SOBRE SU TRAYECTORIA EN EL FICG

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Agencia Reforma

Guadalajara, Jalisco 18 abril 2026.- La vocación de Luisa Huertas se definió muy pronto y tuvo que ver con el cine que veía de niña y con un gesto mínimo en casa.

Después de bailar un solo de la zarzuela “Agua, azucarillos y aguardiente” con su vestido de chulapa madrileña, le dijo a su familia “yo voy a ser actriz” y todo el mundo le aplaudió en casa.

 Esa escena fue uno de los recuerdos que compartió en la presentación del libro “Luisa Huertas: Tómalo Como Quieras”, realizada en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara como parte del diálogo con su autor, Roberto Fiesco.

En la charla, la actriz repasó su trayectoria con la mirada puesta en cómo ha aprendido a trabajar. Entre anécdotas de infancia, escuela, radio, cine y teatro, volvió una y otra vez a la misma idea: la actuación no se termina de aprender y exige disciplina, técnica y curiosidad también fuera del escenario.

“Cualquier persona que realmente ame una profesión, ya sea medicina, ingeniería, contaduría o cualquiera, siempre tratará de saber más, de informarse más. Pero en la actuación eso es indispensable. Cada montaje es un aprendizaje. Una aprende del director, de su equipo, de lo que hay que hacer y también de lo que no se debe hacer”, señaló.

Con el mismo rigor habló de los años en que se involucró en la militancia de izquierda, primero como parte del Partido Socialista de los Trabajadores y luego en tareas de organización y relaciones internacionales.

 Contó que esas experiencias la pusieron en contacto con trabajadores y comunidades indígenas y que ahí entendió la observación como herramienta política y también como herramienta de actuación.

“Es que te das cuenta de que, si el actor no ve, si no se cultiva, si no acude a conocer las otras artes, si no se entera de lo que es pintura, danza, música -música sobre todo-, se va a quedar atrás, se va a repetir constantemente y va a dejar de crecer.

“Aquel actor que piensa que lo sabe todo ya está empezando a cavar su tumba”.

Cuando Fiesco llevó la conversación al terreno familiar, Huertas dijo que nunca ha entendido como sacrificio los momentos que dejó de compartir con su hija y con su familia por trabajo.

 Explicó que la actuación impuso desde temprano una forma de vida atravesada por ensayos, funciones y giras, y recordó que en 1987 decidió llevar a su hija, entonces de seis años, a una gira para que entendiera de cerca esa dinámica.

 “Cuando asumes que quieres ser actriz y empiezas a trabajar para serlo, lo que haces es asumir una forma de vida. Toda tu vida gira en torno a tu carrera: ya sabes que, si tienes digestión lenta, no debes comer mucho antes de la función porque te vas a sentir pesada, y que, si no duermes suficiente, se te puede olvidar el texto al día siguiente. Es decir, todo gira alrededor de eso. Pero no lo vivo como sacrificio; es algo asumido, y parece que así lo asumió mi familia desde siempre”, señaló.

 Publicado por la Universidad de Guadalajara, el libro acompaña el homenaje del FICG al reunir la trayectoria de Huertas en un solo volumen. A partir de las conversaciones con Roberto Fiesco, hilvana recuerdos, anécdotas y documentos que dejan ver cómo fue armando su oficio a lo largo de casi seis décadas.