
PRIORIZAR PARA TRANSFORMAR
Cuarto de Guerra
Por: Alejandro García
Rueda
En medio de la
efervescencia del cambio, cuando Coatepec transita hacia una nueva etapa
política, Nacho Luna, presidente municipal electo de extracción morenista,
rompe con los moldes de la vieja política. No delega en despachos privados la
tarea de trazar el rumbo del municipio: camina, escucha, toma nota y dialoga
cara a cara con quienes lo eligieron. Su presencia en las asambleas del pueblo,
como él ha elegido llamarlas, ha sido más que un gesto; es un mensaje
silencioso: el gobierno que viene será de carne y hueso, no de papel. La
población lo ha recibido con calidez y esperanza, consciente de que, por
primera vez en muchos años, el Plan Municipal de Desarrollo no se redacta en un
escritorio lejano, sino en las calles, con la voz de la gente como brújula.
El ciudadano de a pie
tiene inquietudes, solicitudes y necesidades de todo tipo, tan válidas y
legítimas como respetables, pero la gran realidad que debemos afrontar es que
los recursos del municipio son limitados y Nacho, como pocos políticos en la
historia reciente, se ha atrevido a enunciarlo de frente, interrumpiendo el
viejo patrón de falsas promesas para introducir una idea poderosa: no se trata
de repartir el dinero en partes iguales para que a todos toque un poco, porque
ese camino solo perpetuaría carencias. Se trata de priorizar, de enfocar cada
peso donde más duele, donde más urge, donde el bien común realmente crezca.
En este ejercicio de
honestidad política, Nacho Luna invita a reflexionar: ¿de qué serviría dar a
todos un poco si ese “poco” no resuelve nada? La gente empieza a comprender que
gobernar con visión no es repartir, es multiplicar. Multiplicar el impacto de
cada obra, cada acción, cada peso invertido, para que en lugar de parches
temporales, Coatepec reciba soluciones profundas. Este mensaje cala hondo
porque rompe con décadas de discursos simplistas que prometían todo y cumplían
poco. Hoy se propone una ruta distinta: menos espectáculo y más estrategia;
menos palabras y más resultados.
La gente, lejos de
incomodarse, agradece la honestidad y la visión. Las calles, las comunidades
rurales y las colonias olvidadas por décadas de indiferencia política tienen
finalmente la certeza de que no es un despacho, con un costoso estudio pagado
por delante, quien le dicta el rumbo y en realidad se encuentra al frente
alguien que conoce el alma de este pueblo, alguien que prepara a Coatepec para
decisiones profundas, valientes y transformadoras.
No, no se inventa el
hilo. En cambio, se propone darle un uso nuevo al priorizar y enfocar el
presupuesto donde una inversión bien dirigida puede cambiar vidas. Ahora bien,
la verdadera transformación no se logrará solo con pesos y centavos, la
conciencia colectiva debe caminar por una ruta en la que recuperar el espíritu
solidario que hace grande a Coatepec se convierta de nuevo en norte y en las
calles, los barrios y las comunidades se unan no solo para opinar, sino para
participar. Hay obras que no requieren únicamente dinero, sino voluntad y manos
dispuestas; caminos, parques, espacios públicos y proyectos comunitarios que
pueden renacer si la gente aporta su esfuerzo junto al gobierno. Así, cada peso
invertido multiplicará su impacto y llegará hasta donde antes reinaba el
olvido.
El liderazgo de Nacho
Luna plantea un nuevo pacto social: los recursos municipales son finitos, pero
la creatividad, el trabajo en equipo y la solidaridad no tienen límite. Cada
asamblea del pueblo es también una escuela de conciencia cívica, un recordatorio
de que el desarrollo no es tarea de uno, sino de todos. De esta manera, el
futuro de Coatepec no dependerá de presupuestos holgados, sino de decisiones
inteligentes y una ciudadanía despierta que se involucra en su destino.
Bien vale mencionar que
lejos de los discursos huecos están las estrategias claras: escuchar,
planificar, ejecutar con inteligencia y brindar justicia social son decisiones
valientes que ayudan a gobernar. El equipo, presente en cada asamblea,
demuestra que el cambio no dependerá solo del presidente municipal, sino de un
gobierno cohesionado que respira el mismo compromiso que su líder. Coatepec
tiene en Nacho Luna a un alcalde que no teme hablar de realidades difíciles,
que rompe con la política del espectáculo y apuesta por una transformación
genuina. La historia que está escribiendo no es de promesas, sino de hechos:
por primera vez, el futuro del municipio se construye con la gente, para la
gente y desde la gente.
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