Portal de noticias
Comparte

René Sánchez García

Existe un joven escritor nacido en Toluca (Estado de México) en el año de 1979. Esta promesa de la literatura nacional estudió Letras Hispanoamericanas en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de México, y se ha especializado en el género o disciplina del cuento, mismos que ha publicado en libros y revistas culturales. Asunto anterior que lo ha hecho merecedor a varios reconocimientos, tal y como fue el Premio Bellas Artes de Cuento (2024) entre otros anteriores más. Su nombre es Alejandro Demian Marín Bello, excelente promotor actual de la lectura entre los universitarios.

Uno de sus primeros libros publicados fue Tierra central (México, 2015, Ed. La Rana, Guanajuato, 184 p.), que lo hizo acreedor al Premio Nacional de Cuento “Efrén Hernández”. Publicación fruto de su pasión por este género literario y de su interés personal por la cuentistica en otras culturas, sobre todo por las del oriente. Aquí se reúnen 50 bellos cuentos chinos en lengua mandarín, que Li Boyuan y Mónica Ching Hernández le ayudaron a traducir. En esta compilación encontramos esa sabiduría ancestral de la gente sabia del ayer, así como de ese amor al cosmo, la naturaleza viva y sus concepciones al deber, la autoridad y la muerte, completamente distintas a lo producido en el occidente europeo clásico.

Y es que, nuestro compilador, “inspirado en una melodía, Kang Mandor, y con conocimiento sobre el juego Mah Jong, Demian traslada a la literatura las reglas de este juego chino y nos ofrece una mirada a su cultura –“su propia visión de los vencidos” como lo diría el autor- a través de 50 cuentos”. Agrega: “Tras su lectura, tenga por cierto, queda una sensación tanto de absurdo como de fascinación”. Me gustaría compartir con mis lectores de esta reseña algo acerca de ese pensamiento hacia la paz, la concubina, el miedo, la luna y el mar, la flor del ciruelo, las trece maravillas, el tesoro escondido, el cazador de demonios, la niebla, la nieve, el dios conejo, el demonio del olmo, la cueva del mono, así como las cuatro bendiciones, etc.

Prefiero compartirles este bello cuento titulado “Caligrafía”, que dice así: En un breve lienzo de seda, Ling Pao escribió la palabra mariposa. Los alumnos de la escuela de caligrafía vieron como el lienzo revoloteó por encima de sus cabezas y se fue con la primavera. Ling Pao extendió un lienzo semejante sobre la estera y escribió con extrema precisión la palabra casa. Después convidó a sus amigos a pasar a la morada. Algunos muchachos tenían sed, por lo que Ling Pao escribió rio. Otros tenían sueño, y Ling Pao escribió noche. Para los poetas y los enamorados, Ling Pao escribió la palabra paisaje.

Ling Pao escribió enseñanza. Los alumnos de la escuela de caligrafía comprendieron su significado. Escribió virtud, y obsequió a los demás las más cálidas sonrisas. Cuando vino la guerra, que todo devasta con sus lenguas de fuego, los alumnos le pidieron a Ling Pao que hiciera algo. Él se negó con un leve movimiento de cabeza, y derramó la tinta sobre el lienzo”.

sagare32@outlook.com