Agencia Reforma
Monterrey, NL 8 noviembre 2026.- Cuando un joven dice que no quiere tener hijos, hay quienes le cuestionan: “¿Quién te cuidará cuando envejezcas?”.
La pregunta podría sonar fuera de lugar en la época actual, pero pone sobre la mesa una realidad: la tasa de natalidad está bajando en todo el mundo, cada vez más personas viven solas y la población mayor crece de forma acelerada.
Ni todas las personas mayores se vuelven dependientes ni los hijos tienen la obligación de convertirse en sus cuidadores, pero ante la falta de un sistema de cuidados, ¿qué pasará con quienes requieran estos apoyos? “La sociedad ya cambió. Hay familias más pequeñas, más mujeres en el mercado laboral, hijos que viven en otra ciudad o en otro país, y vidas mucho más largas”, señala Bárbara Diego, especialista en envejecimiento y cuidados.
“Un cuidado que antes duraba meses, hoy puede durar quince años. Pedirle a una sola hija que lo sostenga sola no es amor filial; es una política pública que no existe”.
Históricamente, han sido los hijos -principalmente las hijas- y otras mujeres de las familias quienes se convierten en cuidadores de los padres cuando estos enferman o pierden independencia. Es un trabajo que no suele ser remunerado.
Las generaciones actuales se enfrentan a un panorama diferente.
Con el incremento en la esperanza de vida en el último siglo, hoy una de cada ocho personas en México tiene 60 años o más y, para el 2050, la Conapo estima que la proporción aumentará a una de cada cuatro.
“Y el grupo que crece más rápido es el de las edades más avanzadas, que es donde se concentra la necesidad de cuidados de largo plazo”, destaca Diego.
Los resultados de la Encuesta Interesal 2025 del INEGI muestran que Nuevo León pasó del quinto al tercer lugar nacional con menor tasa de nacimientos, mientras que las parejas sin hijos aumentaron del 16.6 al 18.9 por ciento.
También revelan que, en los últimos cinco años, los hogares unipersonales subieron del 11.7 al 14.3 por ciento. Esto ocurre en un contexto de creciente preocupación mundial por el aislamiento, la soledad y la depresión.
Así surge la pregunta: ¿quién te cuidará si llegas a necesitarlo?
RED DE APOYO
“Lo primero es desmontar la idea de que los hijos son el plan de cuidado”, enfatiza Diego.
“Nunca lo fueron de manera justa”.
Actualmente hay dos iniciativas de ley en el Congreso del Estado que buscan reconocer el cuidado como un derecho y establecer un sistema integral para que sea una responsabilidad compartida entre gobierno, iniciativa privada, comunidad y familia.
Presentadas en agosto por cinco ciudadanas con experiencia en el tema, hasta ahora no han sido aprobadas.
¿Qué pueden hacer los jóvenes con miras hacia su futuro? La clave está en construir redes de apoyo, aseguran las expertas, algo que en años recientes se ha visto afectado por la tendencia al aislamiento y la desconexión social.
“No tener hijos no significa que voy a envejecer en soledad, en desamparo, pero sí nos va obligando a romper este mito de la autosuficiencia”, indica Laura Centeno, coordinadora de la Comisión de Desarrollo Social en el Consejo Nuevo León.
“Necesitamos aprender a tejer estas comunidades con amistades, con vecinos y todas las relaciones son mutuas”.
Es completamente válido que una persona no quiera tener hijos ni casarse, pero debe tener presente que todos los seres humanos son interdependientes, apunta Tere Villarreal, presidenta de la Asociación Alzheimer Monterrey.
Además, destaca, la soledad tiene un gran impacto en la salud mental, y se ha documentado que el aislamiento y la depresión son factores de riesgo para la demencia.
“No creo que a los 80 vayamos a estar muy a gusto en el celular”, considera Villarreal. “A lo mejor vamos a tener robots que nos cuidan, pero ese abrazo, cariño, empatía y compasión no te los puede dar un robot”.
La red de apoyo debe construirse con anticipación, advierte Diego. No se improvisa a los 80 años.
“Es la vida que uno ha ido tejiendo: las amistades que se cuidaron, los vecinos a los que se les abrió la puerta, los hermanos con los que se resolvió una crisis, la comunidad en la que uno participó”, detalla.
“Quien a los 40 cuida esos vínculos, llega a los 70 con alguien que pregunta por él. Porque lo quieren”.
También aclara que esta red no puede sustituir al Estado ni reemplazar los servicios profesionales de cuidados, por lo que se necesita un esfuerzo conjunto, como se plantea en las iniciativas de ley.
Centeno destaca que los cuidados comunitarios, como las redes vecinales, son un ámbito fundamental que suele quedar olvidado, pero que históricamente ha contribuido al funcionamiento de muchas ciudades.
Ejemplo de ello son los vecinos que se organizan para llevar a los hijos a la escuela o cuidar las viviendas.
“A veces ni siquiera conocemos a nuestros vecinos”, resalta Centeno.
Villarreal también invita a involucrarse en causas sociales que permitan apoyar a la comunidad y encontrar un sentido de vida.
VIVIR CON CUIDADOS
¿Cómo te quieres ver a los 80 o 90 años? Las especialistas consideran que es una pregunta que todos deberían hacerse porque, de acuerdo con las estadísticas, es bastante posible llegar a esa edad.
Pero habría que plantearse: ¿en qué condiciones?, ¿con qué calidad de vida?, ¿con independencia y autonomía?
También vale la pena considerar si una residencia para personas mayores o la contratación de un cuidador serían opciones.
“Si me visualizo con una red social de amigos y amigas en donde vamos a vivir todos juntos en una residencia, o si vamos a rentar una casa y nos vamos a poner de acuerdo para el tema del cuidado”, ejemplifica Villarreal.
Las personas que integran la Cooperativa de Vivienda Ixtle, en Monterrey, piensan a menudo en su futuro.
Se unieron hace más de dos años en busca de una alternativa a los altos costos de adquirir una vivienda y trabajan para contar con un hogar donde puedan vivir en comunidad dentro de algunos años.
En el camino han descubierto que los cuidados son fundamentales para hacer realidad ese sueño colectivo.
“Vamos a fomentar el espacio de una red de apoyo”, dice Melissa Villarreal, una de las integrantes.
“Y, además, estos vínculos nos van a permitir tener capacidad de respuesta para apoyar a las personas que así lo requieran, ya sea en temas de alimentación, en temas de movilidad o en temas de comunicación”.
La cooperativa está integrada por 12 personas de entre 25 y 40 años que, durante sus reuniones, dedican espacios a compartir cómo se sienten.
Reconocen que el aislamiento afecta a su generación y que muchas personas se encuentran alejadas de sus redes de apoyo. Por eso, recomiendan a otros organizarse en cooperativas, aunque no necesariamente sean de vivienda.
“Puedes formar una cooperativa en la que entre varias personas tengan un huerto y lo cuiden”, sugiere Luis Arriaga. “Eso se puede convertir en una red de apoyo”.
Al mirar hacia el futuro, dicen las especialistas, también es importante pensar en el envejecimiento saludable.
La actividad física, la alimentación equilibrada, la salud cognitiva, la prevención de enfermedades, la planeación financiera y, sobre todo, la socialización son fundamentales.
“Lo que hacemos en nuestra juventud”, afirma Centeno, “va a determinar la autonomía con la que llegamos a la vejez”.
PREPARA TU FUTURO
Especialistas ofrecen recomendaciones para contar con apoyo y cuidados durante la vejez.
Cultiva tus relaciones. Fortalece desde joven los vínculos con amistades, familiares y vecinos.
Participa en tu comunidad. Involúcrate en redes vecinales y actividades de apoyo mutuo.
Piensa dónde vivirás. Considera compartir vivienda con amigos o recurrir a una residencia.
Cuida tu salud. Mantén actividad física, alimentación equilibrada y una vida social activa.
Planea tus cuidados. Contempla con anticipación las opciones de asistencia profesional que podrías necesitar.








