REIVINDICA RAMÓN VARGAS A LA ÓPERA

Agencia Reforma
Monterrey, NL 22 abril 2026.- Después de una ausencia de 44 años en una producción operística en la Ciudad con él como protagonista, el tenor Ramón Vargas regresa para cantar el sábado “Fidelio”, única ópera escrita por Beethoven.
El cantante hizo su debut protagónico en Monterrey en 1982, en la apertura del Auditorio San Pedro con la ópera “El Boticario”, de Haydn.
En la producción, organizada por la Secretaría de Cultura estatal, Conarte y la Secretaría de Cultura de Guanajuato, se contará con la participación de la soprano Dhyana Arom, bajo la dirección concertadora de Guido María Guida y con José Wolffer en la co-dirección artística.
Antes de la presentación con el elenco de la obra, mañana, el tenor habló a EL NORTE sobre su papel y acerca de la situación actual del género operístico.
‘FIDELIO’: UN RETO
Sobre su participación en “Fidelio”, es la primera vez que canta el rol de Florestan. Se sabe que tradicionalmente lo han interpretado heldentenors (voz de tenor dramático con un timbre rico, potente y de color baritonal).
“Un heldentenor tiene un montón de problemas para cantar el dueto del segundo acto, es muy agudo y prácticamente rossiniano, no sé cómo le hacen. La tesitura es muy difícil. Es un reto y estoy muy contento de tomarlo”.
– Tiene usted un repertorio muy amplio, que va desde Rossini hasta Verdi, y ahora Beethoven. ¿Se aventuraría a un repertorio más pesado, como Wagner? “Un ‘Lohengrin’ de Wagner, pero para ello se requiere un gran coro. En España estaba previsto, pero no se concretó, no me veo en otro rol wagneriano y para hacerlo en el corto plazo, ya que no me veo en más tiempo. Es como Florestan: lo hago ahora o ya no.
“Lo importante no es tanto el repertorio sino cómo cantes. Más que lo que cantes es cómo lo cantes. La técnica es importante, pero también la táctica, cantar con técnica, con estilo y con honradez y esto último es el reconocer las limitaciones”.
LA ÓPERA HOY
En fechas recientes, un actor de cine (Timothée Chalamet) dijo que la ópera era una forma de arte en la que poca gente se interesa. ¿Qué opina? “Cuando la ópera está bien hecha va mucha gente. En Viena, París, La Scala de Milán y Buenos Aires es difícil encontrar boletos, los teatros están llenos. En Estados Unidos, en el Met, sucede algo distinto por culpa de Peter Gelb, el general manager: las audiencias se han alejado al presentar las óperas por los cines y esto ha creado una situación no buena. El público, en lugar de pagar 200 dólares, prefiere pagar 17, aunado a que la experiencia de vivirlo en vivo nunca se va a comparar a lo que se aprecia en pantalla. En ella, todo mundo se escucha igual.
“Esto me hace caer en una idea, que es: el público veía por los oídos y, ahora, el público ‘escucha’ por los ojos, hay un total desbalance en el modo de hacer la ópera. Entiendo que hay que adaptarse a los tiempos, porque a través de un celular, podemos estar en contacto con todo tipo de formas de arte, desde el gran cine, ballet, ópera. Tenemos qué modernizar”.
¿Ha sido entonces un arma de dos filos acercar la ópera a través del cine? “Que pasa como cuando iban a ver el Concierto de los Tres Tenores. Decían: “Qué bonito todo” y luego van al teatro y salían decepcionados preguntándose dónde está “La donna è mobile” o “Nessun dorma”.
“Es una arma de dos filos porque finalmente la ópera es una producción artística-intelectual. Quien no lo ve así se van a encontrar con un problema porque la ópera nos tiene que hacer reflexionar. Si no hay eso, la gente se pregunta: ‘¿Qué hago aquí?’. Creo que se tiene que formar público desde las niñez y que la gente aprenda de abstraerse de un modo diferente a los que nos pueda ofrecer un dispositivo electrónico”.
ÓPERA, ESENCIA DEL HUMANISMO
La ópera, explica Vargas, sigue estando muy activa, pero lo que hay que hacer es darle continuidad a esto que parece arcaico.
“El actor (Chalamet) habla desde la ignorancia. Creo también que en Latinoamérica debemos hacer una política pública donde se incluya esta forma de arte tan maravillosa que es el arte lírico, no hay ninguna actividad artística hecha por el ser humano que pueda superar a la ópera. Se requiere un grupo de expertos en todo para hacer ópera: expertos en vestuario, maquillaje, director de escena, escenógrafo, director de coro, coro, solistas, orquesta y director concertador, es difícil hacerla.
“Por eso a varios gobiernos no les gusta hacer ópera, les parece un gasto inútil, pero no se dan cuenta que es la esencia del humanismo, todos trabajando de una manera conjunta para armonizar y dar el resultado de una obra teatral cantada de alto nivel.
“Por otro lado, estoy de acuerdo en que algunas óperas sean cambiadas históricamente para que sea más práctico para el público comprenderlas, para que se puedan identificar más con los personajes y las situaciones. En nuestro caso, con ‘Fidelio’, no puede ser más actual: un prisionero político, unas esposas que buscan a sus maridos nos suena conocido el tema. La parte de la venganza, del amor, de las pasiones, de las virtudes, que el ser humano ha manifestado siempre de la misma manera y que nos debe hacer reflexionar. La primera versión fue hecha en 1804 y el mensaje sigue vigente después de más de 200 años”.
– Los jóvenes cantantes se aventuran a cantar, en ocasiones, roles para los que no están preparados.
“Los jóvenes están confundidos en ocasiones y los directores de las casas de ópera también. Éstos últimos arman las producciones más por vistas de YouTube o por seguidores de Instagram. Muchas de las voces jóvenes ni siquiera llegan a madurar, los ponen a cantar porque tienen una buena voz o porque se ven bien”.