RENUNCIAS VOLUNTARIAS; POLÍTICAMENTE FORZOSAS
El Regional Coatepec 7 de agosto de 2025
RENUNCIAS VOLUNTARIAS; POLÍTICAMENTE FORZOSAS
En el ambiente de la política tropical y
jarocha, el acto de renunciar o la figura relativa al renunciamiento —e incluso
licencias en algunos casos— a veces están lejos de suponer algún sacrificio,
pues en ocasiones alientan el camino a una mejor perspectiva de trabajo.
Ahora bien, visiblemente o no, resulta de
alguna manera muy claro para quien toma la decisión y para quien recibe la
renuncia o licencia, suponer una negociación entre el que sale y quien la
acepta, en su condición de superior políticamente.
En este momento, y no habiendo un proceso
electoral en puerta, y estando a menos de un año de arribar al primer año de
los poderes Legislativo y Ejecutivo en Veracruz, se oyen voces en el ambiente
que mencionan posibles renuncias y licencias de algunos personajes —mujeres y
hombres—, pero también acomodos y reacomodos que estarían en camino para
fortalecer la operatividad de las instituciones en favor de Veracruz.
Los actuales servidores públicos en diversos
pisos del quehacer oficial deberán tener muy claro que el estilo del anterior
gobernador no se parece en nada al de la ingeniera Rocío Nahle. Y es que la
gobernadora no requiere de nadie para avisar posibles movimientos en el tablero
del ajedrez oficial en Veracruz.
La legislación y normatividad vigentes en la
administración pública señalan que “las renuncias deben ser libres,
espontáneas, inequívocas y constar por escrito para separarse en definitiva del
servicio donde se trabaje”, y no por simples empujamientos y pleitos políticos
entre funcionarios.
Incluso, la Ley Federal del Trabajo (LFT) no
menciona “la renuncia voluntaria de forma verbal”; eso no significa que no
tenga carácter jurídico, sobre todo si el contexto en el que se expresa la
renuncia pone en peligro la vida del trabajador. No obstante, en la mayoría de
los casos es recomendable presentarla por escrito, y hasta ahora no se sabe
nada en ese sentido.
Este tipo de “renuncia voluntaria” es uno de
los derechos que corresponde a todo trabajador, de acuerdo con la LFT. Y todo
ello dado que nuestra Constitución garantiza el derecho de las personas para
dedicarse libremente al trabajo o actividad económica que desee, siempre y
cuando sea lícito; así como firmar un contrato laboral en cualquier momento y
dar por terminada dicha relación cuando así lo considere, ya sea por motivos
personales o profesionales. Aunque sabemos que puede haber otras razones —al
menos en el medio político—, no dejan de ser susceptibles de caer en el terreno
jurídico si se genera alguna controversia.
DE
SOBREMESA
En el oficio de la política y en el quehacer de
las instituciones públicas, se entiende que se trabaja estando al servicio de
la población, lo que obliga a diario y en cada momento a tener que ganarse lo
más preciado: la confianza ciudadana.
Y esto significa que conlleva tener que
explicar, a quienes depositan su confianza en el político y servidores
públicos, razones que logren convencer en caso de renuncias, licencias,
remociones o promociones. De lo contrario, se corre el riesgo de caer en el
desencanto y la derrota social, y esto duele en algunos, pero también causa
temor en otros para presentar una renuncia.
UN CAFÉ
LECHERO LIGHT
Así que quien o quienes decidan renunciar
deberán evaluar no dañar la confianza de los votantes, en caso de legisladores,
pues toda la militancia, aliados y simpatizantes esperan no ser engañados.
Y aquí cabe esperar que los diputad@s que
solicitaron licencia, contendieron por las alcaldías y ganaron, regresen al
Congreso esperando desde sus curules —aportando poco o nada— que llegue el fin
de año para irse a los palacios municipales de sus localidades. Creo que sus
paisanos estarían más gustosos de tenerlos ya trabajando en la construcción y
resolución de las demandas en sus territorios directamente.
UN CAFÉ
CON PILONCILLO
En el oficio político, las renuncias no tienen
un plazo; más bien están ligadas a un proyecto por empezar o relanzar, pero
también a la conclusión de períodos, tiempos y a las circunstancias que se
suelen presentar como parte de los vaivenes de la actividad pública. Y es una
historia de nunca acabar. Así es el juego de la política, de serpientes y
escaleras.
UN CAFÉ
CON CANELA Y PANELA
Y por mientras renuncian voluntariamente o
forzadamente, “las intrigas, los rumores y otras formas de empujamiento podrían
seguir más que presentes”.
¡ES
CUANTO!