SAN JOSÉ Y EL ARKHI TEKTON
El nombre JOSÉ quiere decir Dios proveerá. Si tiene uno o varios amigos que lleven este apelativo, no deje pasar la oportunidad este próximo martes diecinueve de enviarle parabienes. San José, descendiente directo del rey David, es considerado Pater Putativus es decir, Padre Putativo del Mesías, de ahí que, las iniciales de esta locución, PP, según el decir de algunos teóricos, traen en consecuencia que a los José, de manera coloquial se les diga Pepe. Pepito en diminutivo, como el perspicaz de los cuentos.
El matrimonio de José, con María, hizo posible que Jesús naciera simbólicamente en la Casa de David. José, artesano y hombre justo, dio a María, casa, vestido y sustento, cumpliéndose así la profecía de mil años antes. El evangelio de san Marcos en 6,3, nos dice que, José, padre de Jesús, era un “tekton”, palabra cuya traducción del griego, quiere decir carpintero: ¿No es éste el carpintero (Tekton ho) el hijo de María y hermano de Santiago y José y Judas y Simón y no están sus hermanas aquí con nosotros? San Mateo en 13,55, también menciona: ¿ho huios tou tektonos? Traducido dice: ¿No es acaso el hijo del carpintero?
San José, también llamado el Santo del Silencio —en la Biblia no se le escucha una sola palabra— ya era un santo antes de los esponsales con María. Era el elegido que recibió la gracia del mandato divino de formar la Sagrada Familia. No era el padre natural del Niño Dios, pero José lo amparó derramándole amor y Jesús quedó influenciado en el desarrollo humano. San José concibió UNA PERFECTA UNIÓN con su ejemplar matrimonio: María es madre de la iglesia; San José es el protector.
Un axioma dice que, el padre enseña amorosamente el oficio a su hijo, y el hijo termina ejerciendo lo que ve hacer al padre. De ahí, Jesús Dios, asimila de José el quehacer de Tekton. Este término sin embargo, no se refiere únicamente al que trabaja la madera como una artesanía, sino hace referencia a la persona que se dedica a la construcción, usando herramientas para labrar piedra y combinarla con otros materiales. Jesús el Salvador, como todo judío, aprende a ganarse la vida con su trabajo y profesión, hecho que lo convierte más tarde en que sea considerado el número uno, de ahí, la palabra ARQUITECTO, cuya raíz está compuesta por Arkhi: el primero, y Tekton: el constructor. El maestro número uno.
Amigos, san José es un elogio a la benevolencia, es una inspiración a la caridad, es un enaltecimiento a la paciencia y diligencia; Jesús a su lado, creció en edad, sabiduría y gracia. Esto platicaba la abuela a los nietos; también, cuando alguno de nosotros sentía temor por algo, nos vociferaba: “San José, esposo de María, que haces la noche igual al día” y vaya que es verdad, es mejor tener fe, que tener miedo. Envío una primaveral felicitación a mi amigo José Peredo Colorado, deseando que su santo lo pase con abundante salud y singular alegría.
¡Ánimo ingao…!
Con el respeto de siempre Julio Contreras Díaz.
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