00:00 PM
Sáb, 1 ago

SERVICIO FOTOGRÁFICO

Comparte

Por Rafael Rojas Colorado

            El servicio de la fotografía está en todos los espacios sociales, las iglesias tampoco pueden ser indiferentes de esta actividad profesional y de aficionado. En todas llega, al menos, un fotógrafo para registrar y documentar con su cámara los acontecimientos sociales e históricos que en esos lugares se llevan a cabo. La capilla de San Miguel Arcángel en el barrio Ignacio Manuel Altamirano, también ha necesitado de un fotógrafo en el suceder del tiempo.

            Cuando la capillita exhibía una fisonomía humilde llegó con su cámara al hombro un joven de 16 años de edad, buscaba ganarse la vida y confió en su precario equipo fotográfico para satisfacer esa necesidad. Su nombre Orlando Hernández Cabrera, a quien en poco tiempo los vecinos comenzaron a llamarle “chino”, probablemente por su cabello ensortijado. Fue en el año de 1976 cuando, por vez primera su silueta caminaba por esas provincianas calles alfombradas de piedra de río, el olor a pueblo se respiraba en ese entorno de sosiego, la capillita parecía una ermita, sumamente precaria y con demasiadas necesidades. En la contra esquina de la capillita de san Miguel estaba recién estrenada la escuela primaria Artículo Tercero Constitucional, con un pequeño portón hacia el barrio de Guillermo Prieto, en fin, gente de campo y oficios transitaba por las calles aledañas y algunas conducían a las montañas y colonias serranas. Este sería el campo de trabajo del joven fotógrafo que, diariamente, viajaba de Xalapa para cumplir con su trabajo en este rincón del pueblo.

            Orlando conoció a otro de sus colegas, Humberto Méndez Velásquez, pero este trabajaba en Fotografía Frutis en la capital del estado, por lo que solamente se presentaba hacer competencia eventualmente. Así es que Orlando Hernández Cabrera se convirtió en el único que se responsabilizaba de los eventos que allí se realizaban: comuniones, bodas, bautizos, misas, confirmaciones y otras necesidades de los vecinos del barrio.

            Orlando cuenta que esa época oficiaba los sacramentos espirituales era el sacerdote Bernardo Villarreal; después trató a Manuel Jiménez, Isaías Piña, Erik Aguilar García, Silverio Sánchez Hernández y, actualmente, Jacinto Rojas Ramos. Cuando hizo sus pininos en la fotografía solo era parroquia de Coatepec, San Jerónimo, fue en noviembre de 1978 cuando el Calvario se nombró segunda parroquia de Coatepec y la capilla formaba parte de esa diócesis.

            Orlando recuerda a personas de este barrio como a don Onésimo, señora Cristina Hernández, Josefina Martínez, Liborio López, Antonio Sandoval, entre muchas personas más.  Agradecido con esa comunidad por requerir de su trabajo; siente profundo cariño por estos barrios y por la capilla, pues aquí se gana el pan de cada día desde hace cerca de cincuenta años.

            Orlando, o si prefiere el chino, nació en el año de 1959 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, desde los nueve años comenzó a familiarizarse con la fotografía y a lo largo de los años conserva un interesante archivo fotográfico de la capilla y de gente de estos lares. A sus 67 años sigue luchando en la vida con una cámara fotográfica y familiarizándose con las nuevas tecnologías que dominan el mercado. Utilizaba rollos y cámaras Reflex, ahora digitales e incluso con los mismos celulares, sigue cumpliendo con su trabajo, sabe que el ser humano debe de trabajar hasta que ya no pueda hacerlo.

La figura de, Orlando Hernández Cabrera, es familiar, es parte del paisaje cotidiano de estos rumbos que el tiempo ha cambiado incluso a él mismo, pues su juventud se quedó atrapada en el pasado, pero su entusiasmo, alegría y deseos de trabajar, le dan fuerzas cada día para seguir adelante. Felicidades. Texto de Rafael Rojas Colorado

Related Posts