EMBARAZADA
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                                                                                                                René Sánchez García

En muchos de los casos, los informes y las estadísticas oficiales sobre los problemas sociales del país o de una entidad federativa, se prestan a la duda, pues existen evidencias de que antes de salir al aire, son maquilladas, a fin de no alarmar a la población. Pese a lo anterior, nos dan un referente de lo que está sucediendo o afectando seriamente. Sólo estudios de tipo profesional realizados por agencias independientes que no reciben pago por parte del Estado o la iniciativa privada, suelen por lo regular ser más confiables. Lo anterior viene a colación por los informes dados a conocer recientemente sobre un programa que pretende erradicar los embarazos tempranos de las niñas veracruzanas de entre 10 y 14 años de edad.

Se trata de un Programa Estatal que desea, a manera de previsión entre los años del 2025 al 2030, solucionar en parte este serio problema de chicas embarazadas a muy temprana edad. La situación es que Veracruz ocupa el tercero entre los primeros diez lugares nacionales. Chiapas y el Estado de México en el año de 2024 ocuparon el primero y segundo lugar respectivamente. Los lugares veracruzanos donde se encontraron los casos más frecuentes fueron: San Andrés Tuxtla, Veracruz, Papantla, Perote, Coscomatepec, Las Choapas, Xalapa, Catemaco y Coatzacoalcos, según datos de hospitales públicos, las oficinas del DIF, denuncias en las Fiscalías y del Registro Civil de cada municipio. Así, “las cifras evidencian que el embarazo infantil continúa siendo una forma de violencia sexual normalizada”.

Si bien el dato de 627 niñas embarazadas de entre 10 y 14 años de edad parece mínima, lo que se trata de resaltar aquí son los grandes daños psicosociales de las víctimas, quienes aparte de cargar con la responsabilidad y el cuidado del bebé, sufren durante toda su vida problemas serios de todo tipo. El informe menciona que este problema es de tipo estructural, donde la pobreza, la violencia y la desigualdad de las comunidades donde habitan estas chicas, que por lo regular son las rurales y las indígenas. Así, “los embarazos infantiles no son un asunto moral ni de salud reproductiva: son violencia sexual que el Estado debe prevenir y sancionar”. El informe menciona que el problema se deriva por la falta de una educación sexual oportuna, la pobreza extrema, la violencia sexual y las escazas oportunidades educativas y laborales.

Los pocos datos recabados dentro las denuncias hechas en las Fiscalías, las violaciones sexuales de estas niñas veracruzanas se dieron dentro de sus hogares, siendo los protagonistas varones mayores de edad como padres, tíos y otros familiares cercanos, todo en un 21.3%, el restante entre varones compañeros de escuela, amigos y desconocidos. Apareciendo en escaso porcentaje casos donde otra amiga jovencita de mayor edad o mujeres familiares se convirtieron en violadoras de estas niñas veracruzanas menores. Igual el informe habla de complicaciones de salud y muertes maternas de muchas niñas embarazadas que no fueron atendidas de inmediato por el Sector Salud. O bien denuncias judiciales que no se les dio nunca un seguimiento puntual.

Igual se trata de una edad bastante difícil entre los niños y adolescentes, quienes, a muy temprana edad, o de manera bastante natural exploran su cuerpo o sienten placer en tocamientos. Punto exacto donde los padres (en especial las madres) deberían entrar en acción para explicarles todo lo relacionado a su sexualidad, asunto que se reforzaría en la escuela con sus profesores. Pero mientras esto no pasa, las dependencias gubernamentales deben actuar más severamente en este tipo de casos, siempre con el debido respeto a los Derechos Humanos.

sagare32@outlook.com