El partido te ordenó que rechazaras la evidencia de tus ojos
y oídos. Fue su orden final y más esencial
George Orwell, 1984
Pedro Peñaloza
A nadie debería sorprender el escándalo de corrupción de la de la expresidenta del INE. Ella fue dotada por el morenismo para ejercer un poder sin límites, con una iniciativa incluida a hurtadillas por un mandadero de Adán Augusto López en octubre del 2024 (artículo 45 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, que le dio carta blanca para nombrarla a toda la estructura directiva sin la aprobación ni consulta de los consejeros, modificando el dispositivo de acuerdos colegiados que había existido en el instituto.
Con tal poder Taddei creó una red de funcionarios afines a ella que le permitió realizar todo tipo de estrategias para la agrupación de compras a empresas de amigos cercanos y cometer fechorías sin ningún dique legal.
Ahora la 4T se demuestra sorprendida de los abusos, incluida la presidenta, cuando dicha modificación legal fue seguramente avalada por la inquilina de Palacio y de Palenque, y legitimada sin problema por la Cámara de Diputados y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la federación todos al servicio del partido en el poder.
El esquema era muy sencillo, poner un aliado como árbitro de las elecciones aparentando autonomía Taddei se convirtió así en una pieza eficaz y servicial que garantizaba la hegemonía del molinismo justificando y defendiendo intereses como la sobre representación en la Cámara de Diputados, el uso de acordeones en la elección del Poder Judicial y más recientemente la falta de supervisión financiera- electoral en el inicio adelantado de candidaturas por parte de Morena y sus súbditos.
Sus patrocinadores tal vez no imaginaron el nivel de abuso al que llegaría Taddei, aunque sabemos que nunca la denunciaría. Recordamos el axioma morenista: “la lealtad vale más que la capacidad”, eso es lo importante. Pero no contaban con los videos y grabaciones de diversos medios mostrando lo podrido de una de las instituciones más confiables para los mexicanos. El escándalo frustró los planes de Palacio para las próximas elecciones. Es evidente que usarán su mayor su mayoría calificada para asegurar el nombramiento de la próxima presidenta del INE como vienen sucediendo en otras coyunturas. Ni duda cabe, podrán a otro de los suyos. Nada de acuerdos de consenso con la oposición.
Una política sensata de la oposición y de las fuerzas democráticas sería del legitimar deslegitimar la posible imposición y exhibir el gobierno por sus desplantes autoritarios. Al mismo tiempo, se tiene que exigir el castigo a Taddei y sus cómplices. De esto depende la transparencia y legalidad de las próximas elecciones. Mínimo.








