TERMINA EL SUEÑO

Agencia Reforma
Guadalajara, Jalisco 16 mayo 2026.- El sueño de la 13 para las Chivas se desmoronó frente a su gente.
En un Estadio Jalisco que vibró como en los viejos tiempos, el Cruz Azul superó 2-1 (4-3 global) al Rebaño de Gabriel Milito para convertirse en el primer finalista del Clausura 2026.
La ilusión rojiblanca inició desde antes del silbatazo inicial. Miles de aficionados pintaron de rojo y blanco las tribunas y convirtieron la Semifinal en una noche de fe, de esas que prometían quedar marcadas en la memoria del club.
Sin embargo, La Máquina pegó muy pronto. En su primera llegada, Jeremy Márquez volvió a hacer del Jalisco, donde jugó con el Atlas, un escenario cómodo para él y abrió el marcador apenas al minuto 5.
Lejos de derrumbarse, Chivas reaccionó impulsado por el orgullo y por el aliento de su gente. Segundos después, Omar Govea sacó un disparo de larga distancia que le botó a Kevin Mier para vencerlo y decretar el 1-1.
El partido bajó su ritmo y empezó a encumbrar a Óscar Whalley como el mejor elemento del Rebaño, tras sacar un manotazo e impedirle el gol a Christian Ebere.
En el inicio del complemento, La Máquina avisó que el segundo gol estaba cerca. Rodolfo Rotondi perdonó con un cabezazo que pasó apenas a un costado, mientras Whalley lucía al salvar a Chivas con intervenciones clave ante Agustín Palavecino y José Paradela.
El problema para el Guadalajara fue retroceder demasiado pronto. El equipo de Gabriel Milito comenzó a proteger el marcador cuando Cruz Azul atravesaba su mejor momento, y terminó pagando caro esa decisión.
La presión celeste encontró recompensa al minuto 66. Palavecino sacó un disparo que pegó en Diego Campillo y se coló en la portería de Whalley, quien ya no pudo hacer nada.
Con el tiempo encima y la obligación de responder, Milito apostó por modificar el ataque y cerró el partido con 3 delanteros: Ángel Sepúlveda, Ricardo Marín y Sergio Aguayo.
Los papeles cambiaron por completo. Chivas se lanzó al frente más con desesperación que con claridad, mientras Cruz Azul manejaba los tiempos y jugaba con la ansiedad rojiblanca.
Aguayo tuvo la oportunidad más clara para mantener vivo el sueño, pero no pudo cabecear frente al arco.
Después de eso, el partido se convirtió en una mezcla de nervios, centros sin destino y silencios cada vez más pesados en las tribunas. El impulso del inicio se fue apagando lentamente hasta convertirse en resignación.
Cuando César Ramos pitó el final, el Jalisco pasó de la ilusión al silencio absoluto. Chivas volvió a quedarse a un paso de la Final, mientras Cruz Azul celebró el pase y ahora espera rival entre Pachuca y Pumas para disputar el título del Clausura 2026.