TURISMO LA SILLA SIGUE CALIENTE
TURISMO LA SILLA SIGUE CALIENTE
· El
turismo en Veracruz tiene de todo… menos dirección clara
· No
basta con tener mar y son jarocho. Hay que saber venderlo
· El
turista no se convence por folletos con slogans aburridos
Como todavía no se ha dado a conocer
quien habrá de suceder a la Nena de la Reguera en la secretaría de Turismo del
estado de Veracruz, sigue sin conocerse quien habrá de ocupar ese cargo clave
en la estructura de la administración estatal, Otra vez. La silla sigue
caliente. Y no por el clima costero.
Está vacante llega con el típico tufo a
política, promesas, turismo descuidado y la sospecha de que, en el fondo, lo
que menos importa es el turismo.
Pero vamos por partes. Aquí te
van cinco puntos clave para entender lo que pasa, lo que no
pasa, y lo que debería pasar.
· 1.
El turismo en Veracruz tiene de todo… menos dirección clara
Playas, montañas, cultura, historia,
gastronomía, fiestas, rutas mágicas. Veracruz lo tiene todo. Y, sin embargo, el
turismo en el estado se mueve como barquito de papel en medio de tormenta: sin
timón.
En los últimos cinco años, la
Secretaría de Turismo ha cambiado de manos como si fuera balón en juego de
niños. Cada nuevo nombramiento llega con discurso emotivo y promesas de
“potenciar el potencial”. Y cada salida, con un silencio incómodo.
La última titular dejó el cargo sin
mucha explicación. ¿Renuncia? ¿Despido disfrazado? ¿Reacomodo político? Nadie
lo aclara, y eso ya dice mucho.
No basta con tener mar y son jarocho.
Hay que saber venderlo. Promocionar el estado como un destino competitivo,
moderno y seguro. ¿Quién lo está haciendo? Nadie a nivel estratégico.
Las campañas de promoción han sido
genéricas y sin punch. Se gasta, pero no impacta. El turista no se convence por
folletos con slogans aburridos. El “Está de Moda” no significa nada. Quiere
experiencias reales, infraestructura funcional y facilidad de acceso. Tres
cosas que hoy Veracruz no garantiza del todo.
Y en la era del turismo digital,
Veracruz sigue apostando a estrategias de los noventa.
· 3.
La política mete la cuchara (y la cuchara es grande)
El cargo de secretaria de Turismo es
técnico, sí, pero en Veracruz (como en casi todo México), es más político que
otra cosa. Se usa para pagar favores, calmar grupos, o preparar futuros
candidatos. Es una silla de paso.
El problema es que el turismo no es un
experimento ni un campo de entrenamiento. Es una industria que genera empleos,
ingresos y reputación. Pero si lo dirigen personas sin experiencia, sin equipo
o sin visión, se convierte en un adorno institucional.
La pregunta incómoda es: ¿se está buscando
a la mejor opción o la más capaz?
· 4.
Lo que necesita Veracruz (y no se está diciendo)
No hace falta reinventar la rueda.
Veracruz necesita una secretaria de Turismo que tenga:
· Conocimiento real del
sector (y no solo experiencia en eventos sociales).
· Habilidad para
trabajar con empresarios, hoteleros, restauranteros y comunidades locales.
· Capacidad de leer
datos, entender tendencias y tomar decisiones con base en evidencia.
· Colmillo político
(porque lo va a necesitar) pero con visión técnica.
· Que conozca los
principales atractivos turísticos y culturales de la entidad.
· Y sobre todo, que no
venga a tomarse selfies sino a dar resultados.
La posición requiere estrategia, no
espectáculo.
· 5.
¿Y ahora qué? El reloj corre… y la temporada también
Semana Santa ya está aquí, luego vienen
vacaciones de verano. Veracruz no puede seguir sin un rostro visible al frente
del turismo. Cada semana sin cabeza es una oportunidad perdida.
Los destinos no se posicionan solos. Se
planifican. Se venden. Se protegen.
Por eso urge que el nombramiento sea
más que un trámite. Que el gobierno estatal —y especialmente la gobernadora
Rocío Nahle— deje claro que el turismo es prioridad real, no discurso de
campaña.
Que no se busque a una figura
decorativa, sino a alguien que sepa qué hacer con una industria tan valiosa
como descuidada.
· Epílogo
(porque hay que decirlo)
Veracruz no necesita más
improvisaciones. El turismo puede ser el gran motor económico del estado. Pero
solo si se le toma en serio.
Hoy, más que una secretaria de Turismo,
se necesita una líder con pantalones (o falda, o lo que use) que no solo
aguante el calor político, sino que sepa cómo transformar una oficina
burocrática en una maquinaria eficiente.
Y que entienda algo básico: el turismo
no es solo fotos bonitas. Es estrategia, inversión, confianza y trabajo diario.
Es desarrollo.
¿Quién se apunta cómo candidato?
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